"Yo no estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero me pelearía para que usted pudiera decirlo." Voltaire.
"Cuando la vida te presente razones para llorar,
demuéstrale que tienes mil y una razones para reír."

jueves, 29 de noviembre de 2007

Recortables (papercraft)

Una de mis aficiones es hacer recortables de papel. Lo único que se necesita es la plantilla de papel, tijeras, pegamento, un alfiler o palillo para extender el pegamento en las pestañas del recortable y mucha paciencia. También es útil tener una caja donde guardar las piezas de papel recortadas y aquellas piezas que se han montado.

Los recortables se pueden comprar o se pueden bajar de internet. Hay muchas páginas que ofrecen recortables gratis, los cuales se imprimen a color en papel (yo uso folio normal) y se selecciona en la impresión la escala que se desea para obtener el modelo en el tamaño que se quiera.

Los tipos de recortables que hay en internet son muy variados: coches, animales, motos, aviones, casas, naves espaciales ...

Hay un programa especial para recortables, que permite ver en tres dimensiones el recortable a la vez que muestra el desarrollo en dos dimensiones, piezas que se pueden desplazar en la ventana 2D. Yo suelo desplazarlas para aprovechar huecos en blanco del papel e imprimir ahorrando hueco o para unir piezas consecutivas y evitar tener que usar pegamento en determinadas zonas. El programa también permite rotar la figura en 3D, señalar partes en la figura 3D y localizar su desarrollo en la ventana 2D, ... Este programa se llama Pepakura y se puede descargar gratis en:

Descargar Pepakura

Este programa trabaja con archivos con extensión ".pdo".

Algunas páginas que permiten descargar recortables:

- Recortables de todos los tipos. Una de las páginas más completas:


http://www.3dpapermodel.com.tw/

- Naves de Star Wars:


http://www.swpm.ic.cz/

- Motos y animales:


http://www.yamaha-motor.co.jp/global/entertainment/papercraft/

- Cómo construir la Haunted Mansion:


http://www.haunteddimensions.raykeim.com/index305.html

- Variados, página con gran cantidad de modelos:


http://papercraft-world.blogspot.com/2006_05_01_archive.html

martes, 27 de noviembre de 2007

Baile español

Estoy pensando si apuntarme a clases de baile español en el centro cultural de mi barrio. Me parece una idea tan descabellada como cualquier otra. Aunque la profesora me ha comentado que su idea es enseñar cualquier tipo de baile español, se está centrando en el andaluz. Soy madrileña y, aunque porto genes andaluces (mi familia es de profundas raíces cordobesas), no siento algo especial por el baile andaluz. Me gusta bailar pero no sé hasta qué punto el baile español va a conseguir sacar de mi un paso con ritmo y con sentimiento. Hay que llevar zapatos de tacón para flamenco y castañuelas. No sé yo si me va a resultar fácil eso de taconear mientras toco las castañuelas. ¿Y por qué si no estoy muy convencida estoy pensando en apuntarme? Pues porque no hay otra cosa. Más bien no hay plaza para otra actividad. Bueno sí, hay para artesanía pero no es exactamente lo que estoy buscando. Qué pena que no haya plazas para danza del vientre o funky. Sólo un selecto grupo de privilegiadas tiene la suerte de asistir a esas clases en mi barrio. El año pasado me preinscribí a ambos grupos buscando un hueco en alguna de las actividades. Pedimos plaza más de cien y se hizo un sorteo. Un sorteo en el que se seleccionó una letra y las plazas fueron para aquellas personas cuyo apellido empezaba por esa letrita y las siguientes por orden alfabético hasta completar el número de plazas. Y colgaron en la puerta del centro cultural el listado ordenado por orden alfabético comenzando por la letra seleccionada en el sorteo y marcando las personas premiadas con una plaza. Y como si de las listas de notas de un examen se trataran allí fuímos una a una mirando a ver si habíamos sido seleccionadas. Yo, para eso de los sorteos, tengo una suerte... Tengo tanta suerte que salió seleccionada la letra siguiente en el abecedario a la inicial de mi apellido. Así que miré la lista y vi mi nombre el último del chorizo de listado de más de cien nombres que empapelaba la puerta del centro cultural. "Pero hombre ponga usted unos puntos "suspensitorios" después de un número prudencial de nombres que el nombre de la primera todas lo recordaremos pero también el de la última..." La cosa es que, para ahorrarse el tener que elegir más letras, usaron la misma para todas las actividades así que tanto en funky como en danza del vientre mi nombre era el vagón de cola de las dos ristras de nombres. Ya no tendría plaza para esas actividades pero aún quedaba la esperanza de que durante el curso la gente se diera de baja y tiraran de la lista de reserva y llegaran a mi, o sea que se tenían que dar de baja las del curso más unas cien personas que estaban delante de mi en la lista y así yo podía apuntarme. La esperanza nunca se pierde... mientras no se ponen los pies en el suelo. Yo los puse y me busqué otra cosa. Y este año siguen petados danza del vientre y funky y sólo queda artesanía o baile ejpañó.

Foto curiosa

Es una foto de camellos en el desierto pero los camellos son las líneas blancas, las formas negras son las sombras. Es una de las fotos publicada por la National Geographic.




He encontrado esta imagen en la página "A pasar el rato". Se pueden ver otras muchas fotos curiosas.

lunes, 26 de noviembre de 2007

El ascensor

Son las cinco y media de la tarde. La verdad, no sé por qué estoy tan cansada si llevo todo el día sentada en el curro. Estoy frente a la puerta del portal de mi casa. Ya le dediqué dos entradas del blog a esa magnífica puerta pero todo lo que hable de ella me parece poco. Saco la llave y consigo dar el paso fácil para abrirla. Ahora sólo queda empujar y por el hueco pasar rápido. Con lo cansada que estoy me recuesto sobre ella esperando que mi peso muerto venza su inercia a permanecer cerrada. He conseguido dejar un hueco libre... un movimiento rápido... ya estoy dentro del portal. No sé por qué siempre se me escapa una mirada furtiva seguida de una sonrisilla hacia ese tope en el suelo que ha perdido todo su cometido en esta vida desde que apretaron el muelle de la puerta. Hombre! Seguimos teniendo espejo. Aprovecho y me miro a ver cómo me queda el abrigo que he estrenado. Nunca se sabe cuánto puede durar un espejo en el portal de mi casa. Puede ser que dure años hasta que le den un golpe y nos quedemos sin él (eso le pasó al primero que pusieron), puede ser que entren unos individuos en el portal, lo descuelguen y se lo lleven alegando que es que lo van a limpiar (como pasó con el segundo, que por cierto a día de hoy lo siguen limpiando) o puede que dure, como el de ahora, y hasta sea testigo de varias navidades sirviendo de sitio para colgar adornos de los "Todo a 1 euro" de colores chillones que la gente asocia con tales fechas. Vaya, el espejo sigue intacto y las plantas también. Dio resultado ponerlas artificiales: la gente no se las lleva y además no se ponen chuchurrías... Giro a mano izquierda y llamo al ascensor. En el marcador electrónico aparece el "6", señal de que el ascensor está a tomar vientos. Y pienso en el sofá que me espera al llegar a casa, en el mal humor que traigo de todo el día en el curro, lo bien que me va a venir evadirme del mundo en mi casa ... pero un sonido me devuelve a la realidad. El marcador dibuja un "4" y en la puerta del portal escucho sonidos de lo que parece una persona con la que quizás tenga que compartir el ascensor, tenga que mantener una conversación, una conversación de ascensor, de esas conversaciones que detesto... Tengo que evitarlo. Me escondo aún más tras la puerta del ascensor. Entonces deseo que el ascensor baje a toda prisa. "3" dice el marcador. Pero ¿cómo "3"? Este marcador está estropeado! El ascensor baja más rápido de lo que este traidor dice. ¿Por qué me asustas? La llave gira y... "2" en el marcador. Dos pisos tiene que bajar aún. ¿Por qué no se dará más prisa? Cuando sea presidenta pondré un ascensor supersónico, el de ahora es una patata. La gente tiene prisa y no puede estar esperando... La puerta se ha abierto, alguien la empuja. Y espero que la puerta pese aún más de lo que suele pesar. .. "1"... Ya casi está aquí. Agarro la puerta para que en cuanto llegue... "hola, buenas tardes" ... para que en cuanto llegue deje pasar a mi vecina la primera al ascensor. No sé por qué esa costumbre de dejar pasar al otro cuando se lleva esperando tanto tiempo el ascensor. Debería guardarse turno. Dentro del ascensor cada una le da al botón con el número del piso al que va. La cuenta es sencilla. De los dos números se toma el menor y ya se tiene la duración de la conversación de ascensor. ¿De qué se habla? Pues del tiempo. Primero se hace un repaso de la meteorología que se ha tenido durante el día. Luego se habla de los pronósticos para los próximos días. Después se hace una crítica alegando que se está mejor cuando hace el tiempo contrario al que está haciendo. Hasta que por fin llegamos al piso en el que nos tenemos que despedir. Nos despedimos con una sonrisa. Se puede no saber de actualidad internacional, ni de deportes, ni de prensa rosa, pero en esta vida y más si se vive en comunidad, es absolutamente imprescindible estar al día en pronósticos meteorológicos.

domingo, 25 de noviembre de 2007

¿Cuántos hay: 12 ó 13?

Otra nueva curiosidad:
¿Cuántos personajes aparecen en la foto: 12 ó 13?




He encontrado esta imagen en la página "A pasar el rato". Hay otras muchas cosas interesantes.

Ilusión Óptica

En la figura aparece un tablero de ajedrez sobre el que hay un cilindro que proyecta una sombra. Los cuadros A y B tienen el mismo color (se puede comprobar con cualquier programa de dibujo):



Yo lo he comprobado y es cierto. El paint asegura que son el mismo color pero aún no salgo de mi asombro...

He encontrado esta imagen en la página PsicoActiva.
Aparecen otros ejemplos de ilusiones ópticas también muy curiosos.

sábado, 24 de noviembre de 2007

David Hasselhoff

Me proclamo fan incondicional de David Hasselhoff, el mejor, el más grande.
He encontrado hoy una noticia que ha hecho que la emoción me embargue.
Quiero, desde mi humilde blog, apoyar la continuación de tan gran serie en la pequeña pantalla con David como protagonista.

La continuación de "El coche fantástico" en la tele

Llegar tarde a una cita

"A las nueve en la Puerta del Sol". El reloj marca las nueve menos cinco. Aún estoy tratando de recuperar el aliento. He venido a paso rápido porque pensaba que llegaba tarde y al final hasta me ha sobrado tiempo. Vaya carreritas que me he dado. Primero para coger el autobús: unas veces llega tarde y otras me adelanta camino de la parada. Hoy me he marcado una carrera con el autobús por alcanzar la parada antes que él y me he dado cuenta de lo oxidada que estoy. Voy a tener que empezar a hacer footing un día de estos. Tengo que entrenarme duro para rendir en las carreras contra el autobús. A la vez que corría, buscaba con la mirada la del conductor llamando a su compasión y esperando que redujera la marcha y me diera un poco de ventaja pero me he tenido que marcar un sprint. Y ha sido la única carrera que se ha marcado el del autobús porque una vez que me he subido ha reducido la marcha y ha ido pisando huevos todo el camino. No sólo los motocarros nos adelantaban; es que hasta la gente andando nos saludaba mirando hacia atrás cuando nos rebasaba. Y es que se podían poner de acuerdo el del autobús con el reloj. La velocidad debería ser un parámetro universal: si el reloj corre, el autobús corre pero esto no se suele cumplir. Aún más cuando se tiene prisa. Al final (pero al final, final...) hemos llegado a la parada. Se me ha escapado una ovación al conductor: no por haber llegado a la parada sino por haberlo hecho en el mismo día en el que inició el viaje. Y, claro, el reloj que aunque viaja en el autobús conmigo no lo hace a la misma velocidad que el autobús, marcaba casi la hora de la cita. He puesto mis piernas a andar lo más rápido posible. Me vuelvo a dar cuenta de lo oxidada que estoy, creo que mañana tendré agujetas de las carreras de hoy... Y ahí estoy. Cinco minutos antes de la hora en cuestión. Sin aire pero a tiempo. Miro a mi alrededor y veo multitud de gente esperando igual que yo. Poco a poco va llegando más gente. Algunos son los esperados, que se van emparejando con los que esperan y van dejando sitio a otros nuevos "esperadores". Poco a poco todos se van emparejando... todos menos yo. Me empiezo a sentir como la más fea en un baile de fin de curso norteamericano. Y en ese momento me asalta la temida duda: ¿me habré equivocado de hora? ¿me habré equivocado de sitio? Mi manía de confiar en la memoria. Tenía que haberlo apuntado. Y a mi alrededor las sonrisas de aquellos que se emparejan. Y en mi interior cada vez aumenta más la duda. De repente suena el móvil. Seguro que es para preguntar dónde estoy porque me están esperando en otro sitio... Pues no. Estoy en el sitio adecuado. Es la parte a la que espero la que no lo está. Es más, no lo va a estar en unos... quince minutos. Hay atasco. Siempre hay atasco pero debería darse prioridad en los atascos a la gente a la que se está esperando. Y me siento ya como parte del decorado. La gente me empieza a asociar con el sitio que ocupo. Se creen que siempre he estado ahí. Y se acercan y me preguntan cómo llegar a sitios, me preguntan la hora, me dan propaganda, me piden dinero... algunos hasta me empujan. Esos no se han dado cuenta de que ahora formo parte del decorado. Y espero, y espero, y me da tiempo a mirar las pintas de algunos, a enterarme de las discusiones de otros, a alegrarme de que aquellos se hayan reunido después de tanto tiempo sin verse, a ver pasar la excursión de extranjeros (qué bien se lo están pasando, qué borrachos van para ser la hora que es)... Y al fin la recompensa. Al fin ha llegado. Y la alegría que me embarga es la misma que he estado observando en los anteriores emparejados. Quizás es que al final siempre llega alguien tarde y su llegada marca el fin de la espera y es lo que da la nota de alegría...

Las cláusulas de no agresión

"No te acostarás sin saber algo más" es lo que dice la popular frase. Y qué cierto es. Esta semana me he acostado sabiendo algo más sobre mi trabajo: mi consultora ha incluído una cláusula de no agresión en el contrato que la empresa en la que estoy subcontratada ha firmado. Eso no significa que la consultora quiera velar por mi y quiera protegerme cuando ande por los pasillos de la empresa en la que estoy subcontratada, como un manto protector, para que no me agredan. Lo que significa es que la empresa no me puede contratar. Pero incluso si dejo la consultora, la empresa en cuestión tendría que esperar dos años para contratarme. No sé si esto es legal o no. De todas formas me habría gustado que me hubieran comentado este punto en un primer momento, a la hora de firmar el contrato. ¿El trabajador no es libre de trabajar en la empresa que quiera, sin ningún tipo de impedimento? ¿Es legal una cláusula que impide la contratación de una persona basada en la competencia de dos empresas?

Sólo espero que el estigma quede en el papel, espero que no decidan tatuarme un código de barras para tenerme identificada en todo momento como propiedad de la consultora.

Con lo bonito que es sentirse libre...

jueves, 22 de noviembre de 2007

Una idea brillante

Qué sensación llegar a un sitio y que esté cerrado. Un final inesperado que puede chafar un buen momento.
Quedamos una tarde. La idea inicial era ir a un sitio a tomar un refresco. El primer sitio en el que pensamos estaba muy bien: era un sitio ideal para charlar, silloncitos para sentarse, música bajita, un ambiente agradable... Menos el día que elegimos para ir. Yo tenía un constipado enorme, un constipado superlativo, el mayor de todos los constipados que se pueden pillar, y el local estaba de humo hasta arriba, un humo superlativo, un humo que no se lleva bien con los constipados.
En esas condiciones los silloncitos me empezaron a parecer incómodos, prefería sillas de respaldo rígido. La música bajita me pareció fatal para hablar. El local pasó a parecerme la peor de las ideas y en ese momento se me ocurrió lo que era una idea brillante: ir a un local que conocía yo en el que no se puede fumar. Había que andar un poco pero así aprovecharíamos para ir charlando. Y charlando, charlando llegamos al sitio. Y estaba cerrado. Pero no cerrado lo que se dice cerrado con una puerta cerrada y que pone "cerrado"... No. Estaba chapado. Sobre la puerta cerrada del local caía la persiana metálica. Mi constipado era superlativo pero el chapado del local era aún mayor. Y en ese momento una desolación... Un sentir que la idea brillante se había quedado en nada... Y es que no hay nada como querer impresionar con una buena idea y que se chafe. Y, de repente, una idea saltó a mi mente. Una idea que salvaría la situación. Una idea brillante para tapar el fallido resultado de la anterior idea brillante. "Podemos ir a otro sitio!" Y fue una idea genial. Al final encontramos otro sitio. Será por sitios.

I will survive

Pues eso, como el título dice: I will survive



Aunque parezca que las cosas van a pique, aunque parezca que la situación no tiene solución, aunque parezca que está todo nublado y gris, siempre aparece luz por alguna parte.

Aunque parezca que falta el aire, aunque parezca que el cerco se estrecha, aunque parezca que no hay escapatoria, aunque parezca que es el fin, siempre hay alguna salida.

Aunque parezca que hay un problema sin solución no es cierto. Seguro que de esta situación se saca algo que merezca la pena. Seguro que no es tan malo como parece. Como siempre la solución estará en relajarse y disfrutar de lo bueno del presente. Al final los fantasmas del futuro en el presente acaban por difuminarse a medida que el tiempo avanza.

Como otras muchas veces "I will survive".

lunes, 19 de noviembre de 2007

VozMe

No hay nada como lo simple para echarse unas risas:

VozMe

Otra vez lunes...

Hoy ha sido un lunes como otro cualquiera si no hubiera sido por algunos detalles. Ha bajado la temperatura. No es que me queje de frío. Me quejo de congelación. Este año estábamos teniendo muy buen tiempo y, de repente, esta mañana hacía un frío que pelaba. Probablemente durante el fin de semana haya ido empeorando progresivamente pero para mi no cuenta porque he estado al calorcito de la calefacción debido a mi constipado. La bofetada de aire frío de esta mañana me ha despertado más de lo que hubiera querido... Siete y cuarto de la mañana, camino del curro, parada de autobús en una carretera. Todo el aire frío para mi. Bueno, para mi y para los que estaban en la parada esperando el bus. Plúmax, guantes, botas, bufanda... Pies helados, manos frías. Un día de estos la selección de Darwin me tacha de individuo poco adaptado al ambiente y se ensaña conmigo. Por ahora me está haciendo la vista gorda. Y cómo no. Cuando más ganas tienes de que venga el bus más tarda. Hoy ha llegado diez minutos tarde. Que a fin de cuentas no es nada pero ¿por qué decide llegar tarde ese día en el que hace más frío y en el que más ganas tienes de que venga? ¡Que venga tarde un día de verano en el que ver amanecer en la parada es toda una experiencia pero no un día en el que estás esquivando el dedo amenazador de Darwin! Al fin ha llegado y con él el calorcito de la calefacción. El ser humano ha metido la pata muchas veces a lo largo de la historia pero también ha tenido ideas brillantes como el que inventó la silla y el que inventó la calefacción. Entrar en ese autobús y sentarse en ese asiento al calorcito de la calefacción es la mejor manera de hacerle un corte de mangas a la selección natural. Sentir la circulación de nuevo en las manos, notar el movimiento de los dedillos de los pies. Una sensación agradable mientras dura porque suele durar poco. Cuando ya está el cuerpo a una temperatura razonable llega la hora de bajarse y volver a recibir el bofetón del frío. "¡No, no! ¡No quiero bajar!" Pero no queda otra más que apresurarse en alcanzar el edificio lo más rápido posible. Cuando llegué a mi sitio decidí dejarme puesto plúmax, guantes, botas, bufanda... todo el equipo al completo. Tenía que mantener el poco calorcillo que había conseguido preservar del viaje en autobús. Al poco tuve la sensación de que no sólo no estaba preservando nada sino que me estaba helando más todavía. Fue cuando descubrí que la calefacción no funcionaba y que la temperatura era de 14º. "¡No! ¡Quiero volver al autobús!" Ya era tarde. Otros estarían disfrutándolo. Y así me he pasado un par de horas, las que han tardado en arreglar la calefacción del edificio inteligente (a cualquiera llaman inteligente ahora...), embutida en el plúmax y tecleando con guantes y arrepintiéndome de la venganza de Darwin por mi corte de mangas. Después de comer, con la calefacción ya arreglada, la temperatura había subido hasta límites insospechados. Y con tanta calor, una sed... Y en la bandeja del outlook un mail para informarnos de que ha habido una avería muy grave y que nos hemos quedado sin agua por lo menos durante una semana, que estamos tirando de circuito interior, que tengamos cuidado que puede acabarse. Miro el reloj y es la hora de la siesta. Deberían permitir que nos echáramos un sueñecito y así dejáramos de quejarnos de la temperatura y de sentir sed.

sábado, 17 de noviembre de 2007

Cyrano de Bergerac (1950)

Este fin de semana estoy constipada y me he quedado medio afónica. Como no me encuentro muy bien he decidido quedarme en casa al calorcito de la calefacción. He aprovechado para ver pelis en inglés. No es que las entienda mucho pero a fuerza de escucharlas me voy haciendo a ellas y cada vez entiendo más cosas. Recomiendo una nueva película:

Cyrano de Bergerac

Mezcla humor, con espadachines e historia de amor. Eso para mi es una buena película.

House on Haunted Hill (William Castle, 1959)

Propuesta de película en video google para los que quieran practicar inglés viendo películas de cine clásico en V.O. :

House on Haunted Hill (William Castle, 1959)

Es una verdadera joya. Sus efectos especiales son geniales. Ese fantasma que es una persona de carne y hueso movida de un lado para otro. Esa cabeza ensangrentada que es puro plástico. Esa cuerda que se acerca a los pies de Nora y se enrolla sobre ellos mientras el fantasma de una mujer (persona de carne y hueso) la mira a través de la ventana. Lo mejor: su inglés se entiende muy bien.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Algo muy curioso

Ayer me llegó un mail con algo muy curioso. Es la imagen de una mujer que gira y que se puede ver girar en ambos sentidos. El mail afirmaba que si el sentido de giro observado era el coincidente con el de las agujas del reloj, se estaba usando el lado derecho del cerebro, signo de creatividad. Si el sentido era el contrario, se estaba usando el lado izquierdo del cerebro, signo de racionalidad. Lo cierto es que una misma persona puede percibir ambos sentidos de giro. Haced la prueba.

La puerta del portal de mi casa

Utilizar una entrada de mi blog para hablar de la puerta del portal del bloque donde vivo es lo menos que puedo hacer por ella. Hasta hace unos días su muelle estaba roto y tuvieron que ponerle un tope para que no se estrellara contra la pared pues empujando con un dedo se podía abrir. Ahora han arreglado el muelle. Ahora la puerta no llega a la pared. Es que ni siquiera llega al tope. Ahora la puerta no se abre. Está tan fuerte el muelle que abro la puerta lo que puedo para entrar de medio lado y no tener que gastar muchas energías empujando semejante peso muerto. Que digo yo que los puntos medios existen...

Historias de mostrador

Me imagino que a todo el mundo le habrá pasado alguna vez...

Escenario: sala de la seguridad social. Un mostrador con ventanillas que separa dos tipos de personas: a un lado los que esperan a ser atendidos, al otro los que atienden. Una máquina expendedora de números para marcar el orden en el lado de los que esperan. Unas sillas para que los que esperan esperen sentados y por supuesto incómodas para que pasado un tiempo la gente se levante y preste su asiento a otros. Y lo más importante y sobre lo que más atención se prestará en todo momento: unos marcadores en cada ventanilla para saber a qué número están atendiendo.

Acción: Llego y cojo el número. Uff. Ya formo parte del grupo que espera.
Me quedan como unos... veinte números. Bueno, teniendo en cuenta que el mostrador tiene cuatro ventanillas, veinte números, tras un cálculo rápido me salen cinco personas por ventanilla. A dos minutos cada una... Unos diez minutos de espera. No está mal. Me fijo mejor y comienzan a aparecer esos extraños factores que perturban los cálculos. En primer lugar una de las ventanillas tiene el marcador apagado: una baja en el equipo de los que atienden. El marcador de al lado está parado hace veintidós números. Vaya. Parece que hay un problema irresoluble por la ventanilla 2. Las otras dos ventanillas parece que van bien. Me da que no van a ser diez minutos... La ventanilla 3 se queda libre. Pienso en positivo: "Todo puede ser que en lugar de dos minutos por persona sea un minuto y la situación mejore." Pues no. Empeora. La señorita que atiende ha decidido que abandona su puesto. ¡Pero cómo! ¿No se da cuenta de que al otro lado de la ventanilla hay una masa de gente que podría pensar que no es una buena idea, optara por acompañarla amablemente de vuelta a su puesto en la ventanilla y la persuadiera con buenos argumentos de que lo mejor es que prosiguiera con su tarea? Pues no, o no ha caído en ese detalle o el estar al otro lado del mostrador le concede ese poder de decidir que se convierte en un factor perturbador del cálculo de tiempo de espera. Bueno, parece que todos tenemos que depositar nuestras esperanzas en la agilidad de la persona que se está haciendo cargo de la ventanilla 4. El problema irresoluble de la ventanilla 2 sigue sin solución. La ventanilla 4 da paso a otro usuario. No es que la cosa vaya lenta. Es que la cosa no se mueve. Pero vamos a ver... Qué tiene que contar la gente que tarda tanto tiempo? El asiento me parece hasta cómodo. Empiezo a buscar la mejor postura porque viendo el panorama esto va para largo. Entre los que esperan se entablan conversaciones amistosas, el buen humor que no falte. La ventanilla 4, esa ventanilla en la que todos tenemos depositados nuestras esperanzas, nuestras prisas, nuestro tiempo, se queda libre y en su marcador aparece un nuevo número. Y yo imploro que no aparezca nadie y le dé al botón rápido para que pase a otro número. Y por suerte mis anhelos se han visto cumplidos. Otro número aparece en el marcador. Lo malo es que al momento se levantan dos personas a la vez y se dirigen a la ventanilla: la persona a la que se le ha pasado el número y la que tiene el nuevo número. Y por si fuera poco se adelanta también la del siguiente número para que no se le pase. Bueno, tres sitios libres. Si cada persona tarda una media de diez minutos, una ventanilla, tres personas... media hora. Si a eso le sumamos tres asientos libres nos da una siesta de lo más incómoda pero de lo más aprovechada. Y la curiosidad me empieza a embargar. De qué seguirán hablando en la ventanilla 2? La señorita que atiende, absorta mira el ordenador. La persona que espera al otro lado del mostrador mira las musarañas. De vez en cuando intercambian unas frases y la escena se repite. Siento ganas de acercarme e integrarme en la escena: "que digo yo que como esto va para largo y estaba yo ahí sin hacer nada me preguntaba si le puedo echar una mano o ir haciendo algo por lo de ir adelantando..." No sé cuánto tiempo ha pasado ya. Ha dado tiempo a que vuelva a estar operativa la ventanilla 3 y a que se resuelva el problema en la 2. El número previo al mío aparece en el marcador y yo lo veo aparecer muy de cerca porque hace dos números que no he podido resistir levantarme del asiento y acercarme al mostrador. Estoy tan cerca... Pero aún tendré que esperar los diez minutos de media que está tardando cada una de las personas en su turno. Y por fin ese momento. Esa sensación. Ese nerviosismo. Ese número, mi número, ese número al que ya le he cogido cariño, ese número que ha pasado a representarme durante todo este tiempo, ese número que ya en mi mano se ha medio borrado de tanto agarrarlo... Ese número aparece en el marcador y me lanzo hacia la ventanilla. Mi turno. Yo. Por un momento me siento la persona más importante de la sala. La envidia de los que ocupan esos asientos incómodos en la sala. Pero no me da tiempo a saborear ese momento porque no ha pasado ni un minuto cuando ya he terminado mi gestión. Pero cómo! Tengo derecho a mis diez minutos como todo el mundo. No puede ser que a mi en un minuto me haya atendido y con el resto necesite diez. Pero, hombre, sáquese unos cafés y unas pastitas y charlemos un rato del problema que hay ahora en la ventanilla 3 que disfrute de este momento un poco más. Pero no, en el marcador aparece el número siguiente al mío y tengo que dejar libre el mostrador porque otra persona se abalanza a ocupar el hueco que estoy dejando libre. Hasta la próxima espera. No sé si sacar ya número...

miércoles, 14 de noviembre de 2007

lunes, 12 de noviembre de 2007

Fuckowski, Memorias de un Ingeniero

Recomiendo un libro con mucho sentido del humor y que retrata la realidad a la perfección. Los ingenieros, sobre todo los informáticos, verán reflejadas satíricamente algunas de las anécdotas que el mundo laboral les depara.

Fuckowski, Memorias de un Ingeniero

Los Colonos de Catán

Sí, lo admito. Me he vuelto una enganchada al juego. Pero no a cualquier juego. Me he enganchado al Catán. Cuando puedo juego con amigos y si no puedo juego online.

Hay un sitio para jugar online que a mi me gusta mucho y desde aquí lo recomiendo:

Settlers of Catan

(Aviso: El servidor a veces va lento o se cae pero permite jugar online en modo multijugador y sin tener que bajarse el juego)

Bernard

Gracias a mi hermana descubrí al osito Bernard y sus aventuras en youtube.

Mon Oncle (Jacques Tati)

El viernes fuimos a ver una película del ciclo de cine del MNCT.

http://www.mec.es/mnct/img/folleto.pdf

Proyectaron la película Mon Oncle (Mi tío) de Jacques Tati. Eligieron la versión original, en francés, con subtítulos. Es una película en la que los diálogos no son relevantes. Es una secuencia de gags cómicos sobre al esnobismo ridículo en el que se sumergen unos usuarios de la domótica en contraste con la vida natural de los que aún no se han dejado llevar por ella.

En youtube se pueden ver algunas de las escenas.





domingo, 4 de noviembre de 2007

Amistad

Este puente no ha sido de los mejores. Tenía ganas de que llegaran estos días de vacaciones para hacer muchas cosas y al final no he hecho casi nada e incluso me he alegrado de que pasara rápido. Las preocupaciones que acumulaba desde hacía tiempo han aprovechado para salir fuera este puente y me he visto invadida por ellas durante estos días. No han aparecido solas. Se han acompañado de dolores de cabeza y pocas ganas de mover un dedo como para llamar a alguien. Y en el fondo lo que me apetecía era quedar con alguien a tomar algo tranquilamente y dejar que todo saliera. Charlar y no sentirme tan sola en esos momentos. Hay veces que no necesitamos oir soluciones a nuestras preocupaciones; sólo necesitamos oirnos hablar de ellas para encontrar la solución. Fue el domingo cuando quedé con Paca, mi amiga, cuando sentí el alivio que se siente cuando notas que no estás sola, que la gente te escucha, que a la gente le importas. Notas que los amigos están ahí, que te preguntan, se interesan, hacen suyas tus preocupaciones. Y te das cuenta de lo importante que es tener amigos. Pero no sólo porque compartes tú. También porque ellos comparten contigo. No sólo porque te escuchan. También porque ellos quieren que les escuches. Y son esos los momentos que solidifican y dan significado a la amistad. Tengo pocos amigos de verdad pero me alegro de contar con ellos.

sábado, 3 de noviembre de 2007

Buscando una solución

Ya empiezo a alcanzar el punto de saturación con mi actual situación laboral. No es la idea que en un primer momento tenía y la realidad que estoy percibiendo no me gusta. Como ya comenté estoy contratada por una consultora y trabajo como subcontratada en otra empresa. Intenté entrar a trabajar en esta empresa como parte de la plantilla pero me resultó complicado, vamos, que no me llamaron en ninguna de las entrevistas que hice. Al final lo conseguí a través de esta consultora como subcontratada. En un principio todo parecía que iba bien; no veía diferencia entre ser subcontratada y ser contratada, tan sólo que teníamos que comer una hora antes que los de plantilla. Después empecé a notar la diferencia. En primer lugar no tuve trabajo hasta pasados varios meses. Al ser subcontratada sólo puedo realizar tareas para las que se me ha subcontratado por lo que si no hay nada que hacer no me pueden dar algo de otro proyecto, algo que si hubiera sido de plantilla no hubiera pasado. Una vez que el proyecto para el que fui subcontratada arrancó, me di cuenta de que como subcontratada que era no podía aspirar a realizar tareas de mucha responsabilidad. Por ejemplo, están limitados los viajes de los subcontratados por lo que a las reuniones con otros equipos de trabajo en el extranjero yo no estoy apuntada. Eso limita mucho la posibilidad de que me integre aún más en las tareas. En mi equipo la diferencia entre empleado de plantilla y subcontratada están demasiado a la vista así que la integración es un poco complicada. Por otro lado los de la consultora nos cambiaron las condiciones que teníamos en un principio. Entramos trabajando con el mismo horario que la empresa en la que estábamos subcontratados. Después de un año de estar trabajando con esas condiciones nos incrementan el número de horas a trabajar alegando que la gente que trabaja en las oficinas de la consultora curran más horas que nosotros y que han protestado. Luego nos dicen que es porque en un papel consta que tenemos que trabajar más horas (papel que nunca he visto). Luego nos dicen que la razón es que cuando la empresa subcontrató el paquete de trabajo a la hora de calcular costes la consultora utilizó más horas de las que se trabajaban en la empresa en cuestión y ahora no le cuadraban los cálculos. En un principio era una hora más al mes y cuando llevábamos varios meses con esa norma nos la vuelven a revisar alegando que ha habido un error y que es una hora más a la semana en lugar de una hora más al mes. Total, que si pitos que si flautas, ahora hay que hacer una hora más todas las semanas, por el artículo 33.
Después entran en escena los famosos informes. Hay que redactar un documento informando semanalmente de las tareas que se han realizado en la empresa que nos ha subcontratado. Como ya comenté hay un problema que impide traspasar determinada información de la empresa a la consultora pero parece que la consultora quiere a toda costa esa información a través de sus empleados. Por ahora el informe es escrito y enviado por mail. Pronto nos visitarán semanalmente para que el informe sea oral lo cual puede complicar el momento de tener que negar determinada información sin querer meterse en problemas con la consultora. Aparte de todo esto, la consultora nos quiere "independizar" de la empresa. Está buscando unas oficinas en el mismo polígono de la empresa con idea de desplazarnos a nuestras oficinas y que desde allí trabajemos en nuestro proyecto. O sea que ahora que me había empezado a hacer hueco en mi equipo y a conocer a la gente pretenden que con el tiempo me desplace físicamente a trabajar a otro lugar perdiendo el contacto que tengo con la gente de mi equipo. Todo esto rompe mis esquemas iniciales. Incluso crea un poco de caos entre los que estamos trabajando para la consultora en esa empresa ya que a cada nueva noticia que llega nos vemos en los descansos hablando de trabajo y las novedades ya sea cambio de horario, informes, posible desplazamientos... a veces con opiniones semejantes pero otras enfrentadas. Me gustaría saber qué podría hacer para que todo esto no me influyera tanto.