"Yo no estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero me pelearía para que usted pudiera decirlo." Voltaire.
"Cuando la vida te presente razones para llorar,
demuéstrale que tienes mil y una razones para reír."

viernes, 31 de agosto de 2007

Ratatouille

Ayer estuve en el cine viendo la película Ratatouille, una producción de Pixar. Me encantó. La recomiendo. Me reí mucho y también me tocó la fibra en muchos momentos. Me sorprendió que hubiera gente que se saliera de la sala sin haber finalizado la película aunque ya se sabe que no a todo el mundo nos gusta lo mismo. Antes de la película proyectaron el cortometraje titulado "Lifted" también de Pixar. Buenísimo!

miércoles, 29 de agosto de 2007

Mi vagoneta va subiendo...

En el libro "Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus" John Gray dice que la autoestima de las mujeres sube y baja cíclicamente como una ola. Me dan miedo las generalizaciones pero en mi caso concreto lo que John Gray dice es cierto. Como si estuviera montada en la montaña rusa voy dándome cuenta de en qué punto de la ola estoy. La subida está muy bien. Cuando estoy en el punto más alto parece que me voy a comer el mundo. Lo malo es cuando empiezo a sentir la bajada. Y lo peor cuando llego al punto mínimo. "Todo en mi vida está mal, no sé qué está mal pero todo está mal" se convierte en mi único pensamiento. Es un fastidio ser testigo y a la vez víctima de la situación y no poder salir de la vagoneta y empujarla cuesta arriba para remontar. Lo que más me duele es que ese día o dos en los que estoy en el valle la gente que más aprecio me tenga cerca porque reconozco que estoy baja de ánimo y negativa a la vez que borde y seca. Vamos, que soy la compañía perfecta. En el fondo sé que la gente me da margen si conoce el punto de la ola en el que estoy aunque me encantaría estar siempre pletórica y ser siempre la mejor compañía.
En mi casa ya me conocen de sobra y no hacen falta muchas explicaciones para saber que tal como bajo, subo. Un mal día que tengo y que pasan por alto :)
También él hoy, aún sabiendo que iba a estar en el mínimo de mi ola, ha querido pasar la tarde conmigo. Ha hecho todo lo posible para que sonriera y lo ha conseguido :) aunque también ha sido inevitable que él sufriera lo negativo de mi estado anímico pasajero...

lunes, 27 de agosto de 2007

No se puede tener a todo el mundo contento

Hay una fábula de El infante Don Juan Manuel que me encanta.
Aquí pongo un resumen:

Erase una vez, en un lugar, un padre, un hijo y un burro. Iban de viaje. En los tiempos de esta historia, los viajes eran largos, pesados. Los caminos eran infinitos y estaban llenos de polvo y los coches... no se habían inventado todavía. Los hijos ayudaban a sus padres en su trabajo y los padres trabajaban de sol a sol.

-¡Qué calor! Pensaban los dos, el padre y el hijo, sin decir nada.

Aquella mañana era horrible. El sol había decidido salir antes de lo normal para acompañarlos en su viaje. El hijo estaba tan cansado que decidió subirse en el burro para descansar un poquito. Entonces pasaron por un pueblo.

-¡Eh, mirad esos dos!-gritaron unos vecinos-. ¡Vaya cara que tiene el niño! Su pobre padre que está ya viejo, va andando, y él, joven y fuerte, va tan contento montado en el burro.

-¡Es verdad no lo había pensado! Papá, súbete tú que yo puedo ir andando.

Y así siguieron su camino. Horas después pasaron por otro pueblo.

-¡Qué poca vergüenza!¡Vaya padre! Deja que su pobre hijo, tan pequeño vaya a pie, y él tan fresco, sentado. ¡Qué barbaridad, si no lo veo no lo creo!

-Tiene razón esta gente. Hijo mío, siéntate aquí a mi lado. No hay necesidad de que vayas andando.


Y eso hizo el hijo, se montó en el animal, al lado de su padre,y siguieron su camino.

-¡Dios mío!- interrumpieron unos hombres de otro pueblo por el que pasaron-, ¡Qué cara que tienen algunos!¡Pobre animal! Soportando el peso de dos personas, y seguro que no ha comido todavía...

- Llevan razón. Es mejor que nos bajemos y lo dejemos descansar un poco.

Y se bajaron y siguieron su camino junto a su pobre animalillo, pensando que realmente era eso lo que tenían que hacer. No habían salido todavía del mismo pueblo, cuando oyeron voces y grandes carcajadas:

- ¡Serán tontos! Tienen un burro y, con el calor que hace, van los dos andando y el animal tan tranquilo, de adorno, ja, ja, ja...

- ¿Has visto hijo mío? Cada persona que nos hemos ido encontrando en el camino nos ha dado un consejo sobre como debíamos hacer el camino. Y cada vez nos ha parecido que llevaban razón... y así era, en cierto modo. Pero la razón de uno la criticaba el siguiente y la de éste era de nuevo criticada por otro. Y así pasa siempre en esta vida... Por eso, hijo mío, hemos de aprender una cosa de esta jornada: has de hacer siempre aquello que TÚ consideres correcto y no dejarte llevar por lo que los demás te digan, pues solamente tú eres responsable de tus actos y solo debes responder de ellos ante tu conciencia.


Creo que está todo dicho...

Finde variado

El fin de semana ha sido variado. El viernes estuvimos con Gorpik y más amigos viendo: "Ford Fairlane: el detective rocanrolero". Me reí mucho viendo esta peli.
El sábado fue plan de "sólo chicas". Nos juntamos siete chicas, nos fuimos de cena y luego a bailar a Huertas. Estuvimos en el Villa Rosa. Es un sitio bastante amplio y con música variada. Huertas no es una zona que me guste mucho para salir de marcha. Los sitios son pequeños y se carga mucho el ambiente, además de que en ocasiones la música se convierte en sesiones interminables de reaggeton, estilo musical que no aprecio demasiado. Llegamos cuando aún estaba vacío pero aprovechamos para coger buen sitio. No quisimos probar a entrar en otro sitio por si acaso empezaban a cobrar por entrar más tarde (a la hora a la que llegamos entramos gratis), como suele ser habitual. La verdad es que fuimos en plan gorronas totales porque además de entrar cuando no cobraban entrada estuvimos pidiendo en barra vasos de agua con hielo a troche y moche que nos íbamos pasando entre las siete para calmar la sed de tanto baile.
Y el domingo muy tranquilo. Salí a darme una vuelta por el barrio y poco más.

Ya estoy preparando exámenes y se va notando. Esta semana es la última que tengo para pisar el acelerador. Empecé a estudiar Psicología por la UNED porque me parecía muy interesante. La cuestión es que he empezado a vaguear este año. Como la estoy estudiando porque me gusta y no porque necesite el título no siento mucho cargo de conciencia si no me apetece estudiar. Además me apetece enterarme bien de lo que estudio y no aprobar sin saber qué he estado estudiando.

viernes, 24 de agosto de 2007

Teatro en la mente

Paul Watzlawick, en el libro "El arte de amargarse la vida", cuenta la historia del martillo.

Un hombre quiere colgar un cuadro. Tiene un clavo pero le falta el martillo. El vecino tiene uno, de modo que decide pedirle al vecino que le preste el martillo. Pero le asalta la duda:

- ¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó como distraído. Quizá tenía prisa. Pero quizá la prisa no era más que un pretexto y el hombre albergaba algo contra mí. ¿Qué puede ser? Yo no he hecho nada. Algo se le habrá metido en la cabeza. Si alguien me pidiese prestada cualquier herrameinta yo se la dejaría enseguida. ¿Por qué no ha de hacerlo él también? ¿Cómo puede uno negarse a hacer un favor tan sencillo a otro? Tipos como éste le amargan a uno la vida. Y seguro que se piensa que dependo de él. Y todo porque tiene un martillo. Desde luego, es el colmo.

De modo que el hombre sale precipitadamente hacia la casa del vecino. Toca el timbre. Se abre la puerta, y antes de que el vecino tenga tiempo de decir "buenos días" el hombre le grita furioso:

-¿Sabe lo que le digo? ¡Qué puede usted quedarse con su martillo, sinvergüenza!

Recuerdo muy amenudo esta historia porque me sorprende la cantidad de veces que en la mente se nos presentan determinadas situaciones que, lejos de ser un reflejo de la realidad, nos influyen en nuestros comportamientos sin tener razón para ello. A veces en la mente se nos presenta, a modo de obra de teatro representada en un escenario, la realidad distorsionada.
La mente ata cabos sueltos, nos muestra toda una sucesión de razones, hechos, pruebas, contestaciones a interrogantes... Todo cuadra. Todo está perfectamente hilado. Sin embargo el choque con la realidad nos hace darnos cuenta de que la base de la historia hace aguas por todos sitios. La realidad sigue sus propias reglas.

Por ejemplo, este verano fuimos a una tienda con la intención de que me cambiaran un artículo que compramos en casa pero que al desembalarlo descubrimos que tenía un golpe. Al llegar a la tienda no fuimos atendidos en el momento porque la dependienta estaba atendiendo a otro cliente y el dependiente estaba ocupado en la oficina. En ese momento me asaltó a la mente la posibilidad de poderme crear toda una película sobre la situación:

Los dos dependientes sabían que el artículo estaba en mal estado, nos lo habían vendido adrede. Como lo sabían no nos querían atender y nos darían largas. Cuando no les quedara más remedio se dirigirían a nosotros pero nos echarían la culpa de los desperfectos del producto y no se harían responsables de nada...

Aunque era consciente de que toda esta historia estaba siendo inventada por mi mente no se puede evitar el sentir el escalofrío de pensar que esa es la realidad, lo que la mente nos dice.

Al final los dependientes se hicieron cargo de todo, asumiendo la responsabilidad.

En un principio lo tomé como un "a ver qué historia me podría estar presentando la mente" pero al final hasta me costaba rebatir lo que me estaba mostrando! Hay que ver... Qué puñetera es...

De nuevo por aquí

Después de un descanso vuelvo a retomar este blog. He estado de vacaciones en mi pueblo que me ayuda mucho a desconectar de todo. No es sólo que esté lejos; también influye que la vida allí es completamente distinta a la que se lleva en la gran ciudad.

Para empezar los horarios son completamente distintos. En un par de ocasiones quise visitar alguna de las exposiciones que se habían abierto en este mes y me encontré con la sorpresa de que el horario de visitas era de 22:00 a 00:00. Yo estoy acostumbrada a que más allá de las 21:00 no haya vida cultural en forma de exposiciones...

El ritmo de vida es completamente distinto. Es algo que no deja de chocarme en cuanto salgo de la gran ciudad. Aquí todo el mundo va corriendo de un lugar a otro. Todo son prisas. Todo el mundo se empuja en un afán por ganar tiempo. La sana actividad del paseo queda restringida a gente extraña que ociosa vaga por la calle. He descubierto que lejos de aquí se pasea. Se pasea por las calles importantes de las ciudades. Las avenidas comerciales no son caudales de gente que sigue un determinado ritmo, siempre acelerado. Hay ciudades en las que se puede pasear por las calles importantes de la ciudad. Pasear, andar despacio, sin prisa, disfrutando de cada paso y de cada cosa que permite apreciar el ritmo lento, sin miedo a ser pisado o empujado. En mi pueblo la gente pasea por las calles. No hay prisas. No hay horarios. Tanto es así que un viernes esperábamos la visita del fontanero, el carpintero y el electricista y uno se presentó el sábado, otro el lunes y otro se dignó venir por casa el miércoles. Y es que allí un " a eso de las cinco de la tarde me paso por tu casa" se puede convertir en un "dentro de dos días y quizás por la mañana vaya a tu casa". Pero, quién tiene prisa? Para qué? Bueno, sí. Tenemos prisa los que venimos directos del ritmo acelerado.

No existen las distancias enormes. Se puede ir andando, despacio, de un punto a otro del pueblo. Todo un cambio con respecto a la gran ciudad, donde en muchas ocasiones para ir de un lugar a otro es necesario usar medios de transporte. No ya porque nos hayamos acostumbrado a ir sentados sino por la magnitud de las distancias.

No existe el anonimato. Me encanta salir de casa y sumergirme en la masa de gente. En mi pueblo todo el mundo me reconoce y si no lo hacen el primer día, de vista ya me han fichado para el siguiente. A esto no me acostumbro. Prefiero el anonimato de la gran ciudad.

domingo, 5 de agosto de 2007

Pues no, yo ahora no tengo...

Hoy en misa el cura estaba empeñado en que todos teníamos problemas. ¡Pues no, buen hombre, no! Yo ahora no los tengo. Por más que rebusco en mi interior no encuentro ninguno. Los he tenido, como todos, y como sé lo que es tener problemas sé que ahora no los tengo.
Esa visión tan negativa de la vida como mar de lágrimas, llena de problemas, no lleva más que a sumirse en una profunda tristeza. No sé qué sentido puede tener pensar que se ha nacido para pasarlo mal. Yo pienso que la vida es alegría y buenos momentos, que de vez en cuando se ve salpicada por problemas pero siempre se puede encontrar una excusa para volver a sonreir. Es desde la sonrisa y el optimismo desde donde se puede actuar y es la mejor manera de contagiar al mundo todo eso que parece que en momentos le falta.

Tatuajes

Diseños de tatuajes que más me han gustado:











Un sábado de lo más tranquilo

Hoy he aprovechado para organizar mi cuarto, que ya era hora... Solía decir que tenía un desorden ordenado porque encontraba todo lo que buscaba. Ahora tengo un desorden desordenado: encuentro cosas que ni siquiera sabía que tenía.
Después he estado practicando con los tatuajes. Compré henna para tatuajes, me he hecho un aplicador, he preparado la pasta para el tatuaje, he buscado unos diseños de tatuajes que me gustaran, me he hecho una plantilla y he aplicado la henna pero el resultado ha sido penoso. Aún tendré que practicar más. He vuelto al método casero del rotulador de punta fina y el talco. La verdad es que me da mucho mejor resultado: puedo usar colores en los tatuajes, puedo perfilar agusto, es muy rápido y mucho más limpio que la henna de la que aún llevo las yemas de los dedos teñidas de un cierto color anaranjado. El problema es que me duran escasamente dos días lo cual es una ventaja si lo que se quiere es un tatuaje para el fin de semana exclusivamente. Como me resulta muy fácil hacerlo de esta manera, cuando me pongo a hacerme tatuajes me suelo emocionar y se me suele ir la mano. Hoy me he hecho tres y tenía otro preparado... Claro que mañana tendré que retocarlos porque ya habrán perdido un poco de color.
También he estado viendo la peli "The third man" (ver la sección El baúl). Me he puesto de pipas hasta arriba. Me encantan las pipas con sal y más aún si tengo delante una peli o estoy leyendo. Y como hoy he considerado que era un día muy especial porque ya estoy más tranquila y me está abandonando el estrés laboral, me he tomado una botella de pepsi-cola enterita. No suelo tomar nada con gas o alcohol. Mi bebida favorita es el trina de limón y, en caso de que no haya, zumo de piña. Los refrescos de cola los tomo en lo que yo llamo "una ocasión especial". Teniendo en cuenta que es lo que uso para limpiar los rodamientos de las ruedas de mis patines, en lugar de usar petróleo, considero que es lo suficientemente fuerte como para ser tomada sólo en "ocasiones especiales".
No soy muy aficionada al cine. Lo que pasa es que me estoy poniendo en serio con el inglés. Para mi es un rollo estudiar idiomas. Carezco de memoria. Si consigo por razonamientos entender lo que estudio no lo olvido. Sin embargo soy incapaz de guardar en mi memoria palabras unidas a una traducción. Así que he intentado de todo para estudiar inglés. Incluso como me aburría soberanamente empecé un curso por internet de aléman para ingleses. Al final lo que más me ha enganchado ha sido ponerme a ver películas en V.O. sin subtítulos. De vez en cuando entiendo alguna frase, por las situaciones que aparecen en la peli me imagino el resto y según el tono de los actores también deduzco información. Total que al final la historia es un sucedáneo de lo que realmente pasa pero me alegro un montón cuando entiendo alguna frase completa.
Y no he hecho mucho más. Ah, bueno sí! Le he echado de menos pero eso es algo que hago bastante amenudo.
Hoy ha sido un día bastante casero. Es curioso porque es de esos días en los que podía haber tenido actividad sin parar pero me apetecía más estar en casa. Por la mañana podía haber ido al parque de atracciones con unos amigos y por la noche tenía plan para ir de terracitas pero necesitaba tanto estar tranquila y haciendo cosas por mi cuenta que no echo de menos para nada no haber tenido un día movido. Al contrario, ha sido un día de lo más tranquilo pero a la vez de los mejores.

sábado, 4 de agosto de 2007

Relativizar


Esta es una foto de la Vía Láctea.
Ese puntito rojo que está señalado es el Sistema Solar y un puntito en ese puntito es el planeta Tierra. Y otro puntito en ese puntito dentro del puntito rojo soy yo.
Frente a esta foto, la palabra "importante" aplicada en cualquier ámbito deja de tener sentido.

Viernes en la reunión de Mensa

Ayer viernes fui a la reunión de Mensa en Madrid. Nos juntamos bastantes. Hacía bastante tiempo que no veía a alguna de las personas que estaban allí. Me alegró volverles a ver. Como siempre, la reunión muy amena. Fue un acierto entrar en Mensa. Había oído hablar de ellos pero no me había interesado por sus actividades. Gorpik fue el que me animó a intentar entrar. Yo pensaba que no tendría posibilidades de pasar el test aunque reconozco que la filosofía del grupo me gustó desde el primer momento. Gorpik me invitaba a ir a las reuniones y me comentaba las actividades que se desarrollaban en Mensa. En aquel momento me apetecía conocer gente nueva pero me daba miedo enfrentarme a un test de C.I. Me considero inteligente pero en ese momento no estaba muy segura de que mi inteligencia alcanzara el margen necesario para formar parte de la asociación. Tuve que vencer el miedo que me producía el pensar que quizá no pasara el test. Rechacé incluso la posibilidad de hacer el test preliminar a través de la web: haría un solo test y sin pensarlo mucho. Me costó meses el presentarme a la prueba. Y al final recibí la grata noticia de que había pasado el test y que si quería podía formar parte de la asociación. Y me alegro de haberlo hecho. En las reuniones conozco a gente muy variada y muy interesante. Me encanta ir a escuchar. Tengo la sensación de que todos saben muchísimo más que yo y me gusta hablar con ellos para que me cuenten lo que saben. Y no sólo se habla de conocimientos. También de inquietudes personales. Lo bueno de las reuniones es que se crean lazos entre nosotros al sentir que tenemos algo en común de forma que es muy fácil desde el primer momento abrirse. El año pasado era más asidua de las reuniones. Este año voy más de vez en cuando. Y es que ha habido muchos momentos durante el año en los que me ha apetecido más quedarme en casa que salir, me apetecía más estar sola que rodeada de gente. Ahora me apetece más lo contrario: me apetece conocer gente, estar con la gente que conozco, con mis amistades.

jueves, 2 de agosto de 2007

Segundo día de vacaciones

Me he levantado a eso de las once. Tenía pensado ir a la pisci pero lo he dejado para otro día por lo tarde que he despertado. He aprovechado para felicitar por mail a P., un compi del trabajo. He buscado en internet algún dibujo que no fuera muy de niña para felicitarle por su cumpleaños y al final he encontrado uno que parecía que me cuadraba más con él: uno soplando las velas de la tarta con las brisas despedidas por su trasero. Si hubiera sido para mi yo hubiera preferido una felicitación de ositos con globitos o muñequitos graciosos con frases dulces pero a la hora de felicitar a un chico ese tipo de dibujos me parecen un poco gays.
Echo de menos a mis compis del curro. Al poco me han contestado todos ellos y me he alegrado un montón de volverles a sentir cerca. Son lo mejor de ir a trabajar. Me meto mucho con ellos y ellos también me dan mucha caña pero les adoro.
Por la tarde he estado con Gorpik. Hemos estado hablando de todo un poco. Un rato muy agradable con un buen amigo.
Luego he vuelto a casa con pipas y palitos salados con la intención de sentarme en el sofá y ver una peli. Soy muy activa, me encanta tener mil planes y cuanto más variados mejor pero hay veces que lo que más deseo es tener un ratito para estar sola, por ejemplo comiendo algo salado y viendo alguna peli. He elegido "It's a wonderful life" (ver en la sección "El baúl"). Me gusta mucho el cine en blanco y negro y soy bastante de momentos de pañuelillos de papel. Es raro que con alguna peli sentimental no se me escape alguna lagrimilla. Y así he pasado el resto de la tarde.

Una noche larga

Esta noche estaba muy cansada y tenía ganas de dormir pero fue apagar la luz y cerrar los ojos y saltar la imagen del individuo escondido en la escalera. Entre eso y que hacía bastante calor he aprovechado la noche para leer un poco y escribir en mi diario. Después estuve viendo el cortometraje de "El columpio" del que tanto me habla él (ver el link en la sección "El baúl").

Como todo el mundo, yo en muchas ocasiones he vivido experiencias similares. Quizás sea porque muchas veces me he arrepentido de no decir lo que pienso y siento, ahora procuro decirlo siempre que puedo. En muchas ocasiones he visto pasar el tren y he sentido un escalofrío cuando me he dado cuenta de lo que podía haber sido y no fue. En ocasiones por no ser capaz de expresarme. En otras por no saber comprender lo que me estaban comunicando. Sin embargo pienso que todas esas historias que nunca fueron porque el tren pasó estaban condenadas a pasar de largo sin más influencia en mi vida que el despertar la necesidad de expresarme y saber escuchar. Recuerdo que en esa etapa de mi vida, cuando tantos trenes pasaron de largo, tenía asumida la idea de que no había que expresar los sentimientos. Era como avergonzarse de sentir y de que me pudieran notar que tenía sentimientos. Con el tiempo he aprendido que eso es un error. Los sentimientos son necesarios y es necesario expresarlos. Los sentimientos sólo tienen la vida que se les da cuando se expresan. Si no se expresan de ninguna manera no existen aunque en nuestro interior nos quemen. Así que ahora intento dar vida a todos los que puedo, no dejando escapar ningún momento propicio a ello.

Le echo de menos

Le echo mucho de menos. Hoy me ha llamado y me ha hecho mucha ilusión. Me ha encantado volver a oír su voz. Ya tengo ganas de volverle a ver.

miércoles, 1 de agosto de 2007

Mi primer día de vacaciones

Qué sensación tan grata el no tener que oír el despertador a las 5:15 de la mañana un día entre semana. Me ha costado dormirme porque ya va haciendo bastante calor y mis noches consisten en dar vueltas por la cama buscando un sitio fresquito que nunca encuentro. Al final el sueño me ha vencido y me he despertado a las 10:00 de la mañana. He aprovechado la mañana para hacer cosas que tenía pendientes y por la tarde me he ido a echar unas partidas a casa de Rapunzell e Imperator. Allí he estado con Gorpik, Moriarty y su novia, Imperator, Rapunzell y dos amigos de Rapunzell. Nos hemos juntado bastantes. Primero hemos jugado a Carcassonne. Es un juego muy divertido y dinámico. Luego hemos jugado a Chez Geek. A esas alturas ya me estaba quedando medio dormida y me ha costado enterarme del juego, además de que todo estaba en inglés y no estaba yo muy despejada como para enterarme. Y es que estoy notando que el parón del ritmo que llevaba me está haciendo que me sienta excesivamente cansada, además de que me encuentro un poco más nerviosa de lo normal. Basta que rompas con el ritmo para que el cuerpo se desahogue demandando más descanso y liberando la tensión. He hecho bien en cogerme un mes entero de vacaciones. Necesito descansar y desconectar.
Después he vuelto a mi casa y me he llevado un buen susto. Había un señor, al que nunca había visto, merodeando por el portal. Me he ido acercando despacio para seguir sus pasos con la mirada y he visto que se sentaba en un banco que hay justo enfrente de mi portal. Me he acercado a abrir la puerta mirándole de reojo y en ese momento he visto que se levantaba del banco y venía directamente hacia mi. Me he dado la vuelta y he salido pitando de allí mientras le oía preguntarme si vivía en ese bloque, que no me asustara, que sólo estaba allí por unos vecinos. Yo me he largado. A las diez y media de la noche no me fío de nadie, por muy buena intención que me digan que llevan. Me he dado una vuelta de un cuarto de hora y he vuelto por el mismo camino, que es desde donde mejor se ve el portal. No le he visto por los alrededores así que he entrado en el portal intentando ver si había alguna sombra extraña. Lo primero que he hecho ha sido mirar en los buzones a ver si constaban los nombres de los vecinos que me decía que estaba esperando. He visto que correspondían a una familia que vivía en el segundo. Lo extraño es que me ha dicho el nombre de la mujer, no el de su padre que me hubiera cuadrado más. Me he subido en el ascensor pero la puerta interior ha hecho un movimiento extraño y he decidido subir por las escaleras por temor a que se quedara parado entre pisos, como ha pasado en alguna ocasión. Mientras subía las escaleras y pasando el primer piso, he empezado a oír movimientos leves que no eran los míos. Al llegar al segundo iba tan mosca que decidí llamar al ascensor de nuevo. En ese momento me he girado, me he asomado a la escalera desde lejos mirando hacia arriba y le he visto escondido en mitad de la escalera. He salido corriendo escalera abajo mientras le oía decir tras de mi que no me asustara. Pensé si era mejor gritar o no; los vecinos me habrían oído pero no le sentía muy cerca así que estaba segura de que alcanzaría la puerta del portal antes de que él llegara a mi altura. Ambos salimos del bloque, yo me dirigí a la parte de la acera más iluminada desde donde se divisa la terraza del bar plagada de gente de enfrente de mi casa y toda la calle principal. Desde allí y mientras el señor en cuestión me seguía insistiendo que entrara en el portal que no me iba a hacer nada, he llamado a mi padre para que bajara a por mi. Al asomar mi padre por el portal, el hombre se nos ha acercado de nuevo. Mi padre y yo nos hemos subido en el ascensor y nos hemos metido en casa. Ya en casa le he contado a mis padres lo que había pasado y mi padre me ha dicho que esa familia estaba de vacaciones. Después, desde la ventana y pasado un buen rato, mi madre le ha visto alejarse del bloque.

Un regalo

Los domingos suelo coincidir en misa con una mujer de edad que va con su hijo y su hija, ambos rondando los cuarenta años. La hija tiene una deficiencia mental. Hay veces que abandona el banco donde están sentados sus familiares y se da una vuelta por la calle para luego volver con ellos. Un día su vuelta se prolongó más de lo que su madre esperaba. La impaciencia de ésta era palpable. Aún así dejó que fuera su hija la que libremente volviera a ocupar su sitio en el banco. Al cabo de un buen rato apareció. Su madre nada más verla increpó su actitud, descargando sobre ella toda la tensión que había acumulado con la espera. La hija permaneció en silencio con la cabeza baja escuchando a su madre. Al finalizar la regañina su madre volvió a atender a la misa y ella permaneció en silencio, con la cabeza baja. Y en su mano pude ver que traía tres folletos de los que ponen en la mesa de la entrada de la iglesia. Me estremecí porque comprendí que ella no había dejado de pensar en su familia durante su paseo y les traía un folleto a cada uno de ellos. Su madre tampoco había dejado de pensar en ella mientras la esperaba pero cuando la vio no pudo darse cuenta de que su hija le traía un regalo de aquel paseo.