"Yo no estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero me pelearía para que usted pudiera decirlo." Voltaire.
"Cuando la vida te presente razones para llorar,
demuéstrale que tienes mil y una razones para reír."

martes, 31 de julio de 2007

La música

En mi vida distingo dos grandes etapas con un periodo de transición entre ellas de tres años y medio. Si se compararan las personas de cada etapa se podría apreciar que se parecen como un huevo a una castaña. Hay ciertos rasgos de mi personalidad que han sobrevivido pero de otros no queda ni rastro. Lo único que ha perdurado durante toda mi vida ha sido el amor por la música. Me ha acompañado en todos los momentos. He pasado por muchos y diferentes estilos y cada uno ha marcado la etapa que estaba viviendo. Lo bueno que tiene es que es como un álbum de momentos. Escucho las canciones y puedo notar qué era lo que sentía en el momento en el que esa canción era muy importante en mi vida. Canciones a las que asocio con momentos muy duros, canciones a las que asocio con sentimientos, con ideales que en una etapa de mi vida fueron surgiendo, ... La música me influye en el estado de ánimo y el estado de ánimo influye en el tipo de música que me apetece escuchar. Ahora escucho una música con la que se me van los pies y me da muy buen rollo aunque Gorpik no haga más que criticarla ;D
Lo que tengo claro es que sin la música, sea el estilo que sea, mi vida estaría a falta de algo.

Hay veces...

Hay momentos en los que mi vida me parece gris y complicada. A veces miro con envidia a otras personas y pienso que son más felices que yo, que les va todo mucho mejor que a mi, que la vida no se les vuelve tan complicada o tan enrevesada como a mi y que las cosas les vienen ya dadas y no tienen que luchar tanto para dar un paso como me ocurre a mi. A este pensamiento siempre le sigue una situación en la que la gente se me muestra con las mismas preocupaciones que yo. Gente a la que envidio porque creo que no tiene mis problemas me cuentan que su vida no es color de rosa como yo me imagino. Y me sorprendo. Me sorprendo porque desde lejos parece que tienen todo aquello que yo desearía para mi. Y pienso que quizás yo esté en ese mismo punto. Que si me viera como a una persona extraña me envidiaría porque consideraría que lo tengo todo para ser feliz pero cuando me acercara a ver vería que tengo tantas o más debilidades y preocupaciones que cualquier otra persona.

Hay veces en las que siento que me faltan fuerzas para seguir. Me viene a la mente un rasgo que me caracteriza: cuando estoy haciendo algo material que no me parece que me esté saliendo bien, lo destruyo y comienzo desde el principio. La diferencia de algo material a la vida es que no vale decir que se empieza de nuevo de cero porque comienzas desde un punto de partida distinto de cero, arrastrando todos los fallos que se han cometido. Es un intentar enmendar, algo que nunca haría con algo material. Quizás debería reprocharme menos mis fallos. No digo que no quiera cometerlos. Soy una persona cuya vida se basa, como la de todos, en el famoso método del ensayo y error. No tengo miedo a actuar aunque eso suponga equivocarme. Prefiero equivocarme a no actuar. El problema está en que una vez que me equivoco deberían desaparecer los testigos :D Yo entiendo mis fallos y gracias a ellos aprendo mucho y gracias a ellos crezco como persona pero no estoy tan segura de que la gente de mi alrededor entienda tan bien este método de crecimiento.

A veces me es imposible predecir lo que va a pasar si reacciono de esta o de aquella manera por lo que pocas veces puedo calibrar si meteré o no la pata. Actúo. Y al actuar es cuando calibro las consecuencias. Enseguida aprecio si han sido nefastas o no. En el caso de que hayan sido nefastas el intentar enmendar la situación me hace sentir un poco mal porque no sé si la gente entiende que se mete la pata. A veces me pregunto por qué pienso que los demás no van a entenderlo. Yo entiendo las meteduras de pata y entiendo que lo mejor es actuar y equivocarse pero tiendo a pensar que todos actúan muy racionalmente y que soy yo el punto discordante en el cuadro.
En el fondo sé que la gente es comprensiva porque todos utilizamos el método de ensayo y error y nos equivocamos.

Vacaciones para crecer

Ya he empezado mis vacaciones. Lo que más deseo es descansar y desconectar de todo. Necesito recargar pilas y vaciarme por dentro. No quiero decir con esto que quiera cambiar todos mis pensamientos y olvidarme de todo lo que ha pasado este año. Lo que quiero conseguir es apartar todos esos pensamientos viciados que el ritmo tan trepidante de vida que durante el año he llevado ha insertado en mi mente sin yo apenas darme cuenta. Lo malo que tienen es que poco a poco se van asentando y al final, como las semillas de las plantas nocivas, acaban creciendo pasando desapercibidas a primera vista pero haciendo daño. Quiero relajarme para así notar todo aquello que hace ruido en mi interior. Quiero abrir la ventana de mi mente para que la brisa de aire entre en ella y pueda así seguir creciendo como persona. Yo tuve una etapa de transición muy importante en mi vida. Fue un abrir la puerta de una casa abandonada y hacer limpieza de arriba a abajo para hacerla habitable. Lo difícil es que el cambio no se hace en unos años, ni siquiera en estos seis años. Cada nueva situación, cada nueva experiencia, descubre un nuevo rincón de esa casa en el que aún no se ha hecho limpieza. Aparecen ideas arcaicas, viejos patrones de comportamiento, viejos temores, miedos, preocupaciones, que en un primer momento intentan acoplarse a la nueva decoración pero que acaban por tener que ser liquidados. No es fácil detectarlos algunas veces porque sus raíces son profundas y porque la persona que los detecta es la misma que los tiene que liquidar y algunas veces no tiene la suficiente vista panorámica como para darse cuenta de que están ahí. Pero en eso consiste el crecimiento personal: en intentar detectar todo aquello nocivo para el desarrollo y el cambio a algo más favorable. El camino del crecimiento personal: un camino sin fin.

Vivir el presente

Hace años solía tener una gran inercia a hacer planes de futuro a muy largo plazo. Pensaba que tenía que tenerlo todo organizado y pensado para que nada me pillara de sorpresa. Por supuesto nada salía según los planes. La teoría del caos arrasaba todo aquello que tenía planeado.
Hace unos años rompí con esa tendencia a programarlo todo. Aprendí que lo mejor era dejarse llevar. Lo mejor era improvisar. El problema está en que no es fácil cambiar de modo de pensar de forma tan tajante. Los antiguos pensamientos de vez en cuando dan sus coletazos. Sin embargo luchar contra esa inercia comienza a ser fácil. Cómo puedo hacer planes de futuro si no sé lo que va a ser de mi esta misma tarde, dentro de un rato? A lo largo de mi vida he cambiado mis más íntimos pensamientos y modelos de comportamiento de una forma tan radical como para acabar pensando lo contrario de lo que pensaba en un principio. De esa forma, cómo puedo saber qué es lo que voy a querer, pensar o sentir dentro de unos meses? Una conversación, una imagen, un sentimiento, un libro, ... puede hacer que una ventana se abra y te muestre una parte de la realidad que no conoces echando por tierra todas las bases de antiguos pensamientos. Los pensamientos son dinámicos. Están constantemente generándose y degenerándose. Lo mejor es vivir el momento. El futuro llegará de la mano del presente.

martes, 24 de julio de 2007

Fin de semana

Este fin de semana ha sido muy completo. El viernes lo dediqué a descansar. Necesitaba dormir y aproveché la siesta para convertirla en un sueño profundo de cuatro horas de duración. Me levanté peor que me había acostado porque las siestas tan largas no sientan nada bien. Aproveché, como le dije a él, para hacer su deseo realidad. Quería bajarse una canción pero no sabía ni el título ni el grupo que la tocaba. Para más dificultad la canción era instrumental. Buscar una canción instrumental en internet sin saber título ni grupo es bastante complicado pero era algo que a él le hacía mucha ilusión tener y yo removería cielo y tierra para encontrarla. Y así lo hice. Como le conté a él, tuve que hablar con los elfos de las montañas para que me indicaran cómo conseguir su canción. Y la conseguí. Era la canción que más ilusión le hacía y no pararía hasta dar con ella. Todo por arrancarle una sonrisa.
El sábado había plan para ir a Kapital. Me gusta mucho bailar y me gustan mucho las discotecas. He empezado a notar que ya no me hacen tanta gracia como antes: ambiente cargado de humo, gente con el puntillo... Pero si sale un plan para ir a una discoteca a bailar soy incapaz de decir que no. Pregunté a la gente a ver si alguien se animaba a venirse conmigo a bailar y al final nos juntamos 18 personas en Kapital. Fue muy curioso porque no todos nos conocíamos. Unos cuantos sí pero el resto eran amigos de los que nos conocíamos así que nos dedicamos en la cena a conocernos y preguntar los lazos que unían a unos con otros. Lo mejor, la gente que nos juntamos. Daba gusto estar allí porque había muy buen rollo, mucha gente que quería pasárselo bien y todos con ganas de conocer gente nueva y pasar una buena noche. En Kapital el buen rollo siguió. Primero vimos la discoteca, con sus varias plantas. Es inmensa y lo que más me gustó fue que había distintos ambientes en un mismo local, sin necesidad de tener que salir a la calle cuando la música dejaba de gustar. Le eché de menos. A él no le gustan las discotecas y prefirió irse con unos amigos a un concierto y quedar en otro momento conmigo. Yo prefería que así lo hiciera; no me hubiera gustado que hubiera venido para no estar agusto pero era inevitable echarle de menos. Aún así me lo pasé muy bien. Bailé hasta que dejé de sentirme los pies. Primero estuvimos en la planta de la pachanga. No me gusta mucho la pachanga pero me lo paso bien si veo que estoy con gente a quien sí le gusta. Luego nos fuimos a la planta de música dance. Esa sí que me gustó. Bailé sin parar. Un amigo y yo nos subimos a una de las plataformas a bailar (tengo la costumbre de subirme a cualquier plataforma o escenario que haya en el local en el que esté). Luego volvimos a la zona de pachanga y allí mis pies me avisaron de que ya no podían más con mi pesito. Así que me pillé el búho y a dormir a casita pensando que en unas horas le vería.
Qué rico! El domingo vino a buscarme a casa. Me da mucha cosa que venga a buscarme porque le supone un buen paseo en coche. Por otro lado me gusta porque así estoy un ratito más con él. Nos fuimos a patinar al Retiro. Habíamos quedado un montón de gente a patinar y nos lo pasamos genial. Es único. No hay otro como él. Y ese día lo demostró haciendo algo que no es habitual. Los dos sabemos que somos muy distintos pero en lo que nos parecemos es en que somos muy peculiares: ambos hacemos cosas que no son normales a los ojos de los demás pero no nos cortamos un pelo en hacerlas como si hacerlo fuera lo más natural del mundo. Yo no habría hecho lo que hizo él pero él tampoco haría otras cosas que hago yo. Somos muy diferentes pero ambos seguimos las normas que nosotros mismos queremos seguir aunque podamos parecer "raros" ante los demás.
Y después de patinar me llevó a casa. Ya le he dicho que cuando tenga coche seré yo su chófer porque los paseos que se está dando ahora... No podíamos vivir más lejos el uno del otro!

Vacaciones

Pronto empezarán mis vacaciones. Tengo ganas de desconectar. En las vacaciones aprovecho para pensar y organizarme. Es mucha la inercia que se coge cuando la vida está demasiado estructurada: trabajo, gimnasio, estudios... Al final cada día se convierte en un cumplir con un horario y queda poco tiempo para replantearse cosas y encontrarse a una misma. En los veranos ha sido cuando mi diario más repleto de frases ha quedado. Es cuando más tiempo tengo para preguntarme y charlar conmigo misma sobre cómo ha ido el año y sobre lo que me hace o no feliz en mi vida. Y ya lo voy necesitando. Llevo tiempo sintiendo que mi vida está un poco desordenada en cuanto a que hay veces que no me muevo porque no sé qué es lo que realmente quiero y hay veces que lo que hago no es lo que realmente me llena. Además es duro levantarse a las 5:15 de la mañana :D Me paso los días medio dormida y eso no me ayuda a organizar mi vida. Ya pronto desconectaré y recargaré pilas :)

sábado, 21 de julio de 2007

Tengo mucha suerte

Esta mañana he salido de compras. En la puerta de una de ellas había un señor disfrazado de payaso y pidiendo tras un cartel que decía que era esquizofrénico y no tenía trabajo.
No he podido no estremecerme al pensar en la suerte que tengo. Tengo trabajo, tengo salud, tengo casa, tengo familia, tengo amistades, puedo salir un sábado por la mañana de compras... Y aún así hay veces que parece que el mundo se me viene encima. Quizás porque esté tan acostumbrada a que todo vaya bien que a nada que algo sale mal ya me considero desafortunada en la vida. Y nada más alejado de la realidad. Lo tengo todo. Y hay quien no tiene ni lo necesario. Soy una persona afortunada.

viernes, 20 de julio de 2007

Existe el destino?

Si me preguntan si creo en el destino realmente no sabría qué contestar. Fríamente no puedo contestar que sí porque no puedo encontrarle sentido a una vida ya premarcada desde el nacimiento de la persona. Sin embargo, ha habido momentos en mi vida en los que no sé si el destino o una fuerza de gran intensidad parecía marcar el camino por el que tenía que ir.
El caso más claro que tuve fue cuando estaba terminando mis estudios de ingeniería técnica de telecomunicaciones. Asignaturas aprobadas en primera o segunda convocatoria, curso por año, alguna nota alta... Todo parecía indicar que no tendría problemas para pasar a la ingeniería superior. Estuve un año trabajando en el proyecto fin de carrera. Tenía que programar un mundo de vida artificial. El proyecto era muy muy interesante y tengo que reconocer que tuve mucha suerte consiguiéndolo. Recuerdo que solicitamos el proyecto más de doscientas personas y que desde el primer día que supe que ese proyecto había salido sentí que era el que quería hacer. Ninguno otro me gustaba; quería hacer ese proyecto. Las más de doscientas personas solicitamos formar parte de un grupo de siete personas que se repartirían los siete proyectos, todos ellos basados en vida artificial y redes neuronales, que había presentado un profesor. Nos dieron unos formularios a rellenar, exponiendo motivación por el proyecto y conseguí ser una de las siete personas seleccionadas y al final me hice con el proyecto que ansiaba. Tuve que aprender a programar en C++ (sabía C pero no C++), leer mucho sobre algoritmos genéticos, ver programas hechos ya sobre vida artificial, aprender a programar gráficos e inventarme mi mundo de vida artificial. La idea era presentar el proyecto en junio y así tener tiempo para arreglar los papeles para acceder a la ingeniería superior. Pues en las semanas previas a la entrega del proyecto, me surge un problema crítico: cuando el programa comienza a funcionar el ordenador se apaga. Había creado una bestia! Deduje que el problema estaba relacionado con que el ordenador se quedaba sin memoria y tirando del hilo conseguí solucionarlo pero ya era tarde para entregar el proyecto en junio. Me empezaba a distanciar de mis planes de futuro. Presenté el proyecto en septiembre pero los problemas para entrar en la ingeniería superior se sucedieron y al final, por causas que aún no logro entender y por un cúmulo de casualidades, me encontré echando matrícula en ingeniería aeronáutica, cosa que detestaba los aviones.
Una vez que mi camino se presentaba ante mi tan torcido (yo quería hacer la superior de teleco no aeronáutica) me quedé un poco desorientada. No entendía nada de lo que estaba pasando en mi vida. No entendía ese cambio repentino de rumbo cuando el orden lógico de sucesos hubiera sido acabar en la superior de teleco.
Cuando ya llevaba unos meses en aeronáutica pensando en que al siguiente año me largaba de allí, me llamaron para que recogiera el título de ingeniera técnica de telecomunicaciones en un acto un poco especial que cada año organizaban para los alumnos de la promoción correspondiente.
Y en la recogida del título hubo una pequeña charla sobre los proyectos de la NASA en el espacio. ¡No me lo podía creer! Aquello me encantaba y por fin había encontrado lo que me llamaba la atención. Al terminar la técnica de teleco no sabía con claridad a qué campo laboral me gustaría dedicarme y escuchando aquella charla me di cuenta de que lo que más me gustaba era el espacio y que era algo que siempre había tenido en mi interior pero que no había aflorado nunca.
Y comprendí que el mejor sitio donde podía estar era estudiando ingeniería aeronáutica con especialidad en vehículos espaciales.
Pasa el tiempo y no consigo dejar de pensar en aquel momento y en aquel cambio de rumbo tan inesperado y tan acertado a la vez.

Sólo se vive una vez

Hoy he estado hablando con una compañera de trabajo. Me ha dicho que su hermana ha terminado la carrera de psicología y está trabajando en el extranjero con niños con deficiencias y/o con pocos recursos. La chica no tiene asignado un sueldo por ello, sólo consigue con su trabajo un lugar donde dormir y la comida diaria. A cambio la gratitud por su trabajo ha de ser inmensa.
Contrasta mucho esta filosofía de vida con la que defiende que la persona ha de llegar muy muy arriba y conseguir beneficios materiales para sentir su trabajo como el mejor.
Yo estoy encuadrada en la segunda filosofía aunque me cuestiono si no sería más feliz habiendo elegido una vida menos cuadriculada y más orientada a hacer algo tan gratificante como es ayudar a los demás a cambio de comida y sitio para dormir.

jueves, 19 de julio de 2007

Sinceridad

Pero por qué no nos atrevemos a contar lo que sentimos, queremos, esperamos, ...?
Yo me voy de vacaciones en agosto. Sólo me quedan dos fines de semana en Madrid. Y tengo unas tremendas ganas de quedar con él un día. Se ha organizado una quedada en plan masiva para el sábado a la que voy y a la que van sus amigos pero él no se decidía a venir o no. Decía que había concierto en Soria de Manolo Kabezabolo. Claro, si de un chico el mensaje que te llega es que teniendo la posibilidad de quedar contigo y sus amigos prefiere ir a un concierto en Soria para ver a Manolo Kabezabolo sólo te queda que tu autoestima baje a ras del suelo por comparaciones o pensar que allí hay otra chica que le interesa más que tú.
Pues la verdad me he sentido fatal porque con cualquiera de las opciones no salía yo bien parada...
Hoy me ha dicho que podíamos ver la peli de "La vida de Bryan" el domingo por la tarde. En el momento en el que he aceptado ha empezado a dudar: "Sí pero no. Es que la hora... No sé..." Por su parte la duda, por mi parte ha surgido la desesperación. ¿Estará jugando? ¿Querrá hacerme un lío?
Esta tarde ha tenido un acertado arranque de sinceridad. Me ha explicado por iniciativa propia que le apetece quedar conmigo pero no le apetece tener que ir el sábado a la quedada en plan discoteca así que está evaluando el poder quedar el domingo por la tarde pero no sabe a qué hora llegará del viaje a Soria. He dado un salto cuando lo he oído.
Genial! Ahora lo entiendo todo. Por fin puedo entenderle. Y estoy muy contenta de que sea tan sincero. Ahora sí me parece genial que vaya a ver a Manolo Kabezabolo porque sé que es lo que más le apetece y que el sábado, aunque se viniera, no se lo estaría pasando bien en la discoteca. Yo sí porque estaría bailando y estaría con él pero no me sentiría bien sabiendo que está allí pero no disfrutando tanto como yo. Y como quiero que ambos estemos bien, prefiero bailar y pensar que en Soria se lo está pasando bien y que en el fondo quiere quedar conmigo pero en otro sitio que no sea una discoteca.
Y todo ha sido gracias a dos frases. Dos frases que lo aclaran todo y le dan sentido a todo. Y me pregunto cuántas de esas situaciones tan complicadas no se arreglarían con dos frases que no cuestan ni tiempo ni esfuerzo decir pero que tan importantes son.

miércoles, 18 de julio de 2007

Un cambio de trabajo me vendría bien...

No es que no me guste mi trabajo. Al contrario. Me encanta lo que hago. El problema está en que creo que podría tener más responsabilidad de la que tengo. La tarea que me han encomendado no me supone ningún desafío lo que hace que, aunque me guste, me aburra. Necesito algo que demande más dedicación, más tiempo, no una tarea que la pueda hacer en un suspiro sin casi esfuerzo. Necesito algo de más nivel de complejidad. Una de las causas de la situación en la que estoy la achaco a que soy subcontratada. Entré con mucha ilusión pensando que eso no influiría pero me estoy sintiendo limitada en mis tareas por estar bajo esa condición. Hay reuniones en las que no participo porque al parecer los viajes de los subcontratados se han limitado. Las tareas que me han asignado no son nada complicadas en comparación con otras y me llevan a aburrirme hasta la saciedad. Como esta situación ya se me está haciendo un poco insostenible me he decidido a mover el CV. Lo he enviado a RRHH con la esperanza de que salga una plaza en algún departamento en el que mi perfil cuadre y pueda encargarme de tareas cada vez más complicadas. A ver si hay suerte... Lo que tengo claro es que, hasta ahora, el trabajo adecuado ha aparecido en el momento adecuado. No dudo que en esta ocasión sucederá algo similar.

martes, 17 de julio de 2007

Expresión de los sentimientos

Yo quería saber qué sentía hacia mi pero no conseguía averiguarlo. Todo me parecía confuso y en silencio le reprochaba el no ser claro. Pensé incluso en cortar la situación de manera drástica porque se me hacía cuesta arriba el no tener la respuesta a mi duda.

Lo que ha pasado hoy me ha hecho pensar mucho. Él me ha dicho lo mismo que me lleva diciendo desde hace tiempo. Palabras que yo no acababa de captar en su pleno significado. Palabras a las que yo les quitaba el sentido que tenían para él. Durante este tiempo he estado esperando a que me expresara sus sentimientos hacia mi, que me diera una señal de lo que sentía, fuera mucho, poco o nada pero esperaba que lo hiciera de una determinada manera y con unas determinadas palabras. Y hoy me he dado cuenta de que lo que yo pensaba que no tenía significado ninguno era justamente lo que estaba expresando aquello que tanto deseaba escuchar.
Hoy me he dado cuenta de que no hay una única forma de expresar los sentimientos. Cada uno los expresa de una manera particular, con unas determinadas palabras, con unos determinados gestos. Lo primero que he sentido ha sido agradecimiento hacia él por enseñarme esa bonita lección. Sin darse cuenta él me ha enseñado lo que de ninguna otra manera hubiera aprendido.

Está siendo una persona muy especial en mi vida porque me está abriendo los ojos a muchas cosas frente a las que los tenía cerrados. Me considero inteligente pero también me considero nefasta para las relaciones sociales. La comunicación no verbal siempre ha sido mi punto flaco, teniéndola completamente anulada, reduciendo todo a la comunicación verbal pero me he dado cuenta de lo importante que puede llegar a ser un gesto, de lo mucho que puede llegar a decir una mirada. Y en muchas ocasiones él me ha hecho darme cuenta de eso.
Aún sigue siendo mi asignatura pendiente pero se consiguen superar determinadas trabas con el tiempo y con la paciencia y la comprensión de los que nos rodean.

Dice que me quiere hacer reir hasta llorar y no sabe la felicidad que me da todo lo que estoy descubriendo cerca de él ya desde su amistad.

No podría estar escribiendo estas palabras si no hubiera seguido el consejo de Gorpik. Estuve muy cerca de estropearlo todo. Eso hubiera significado no haber podido disfrutar de la conversación de hoy. Pero en el último momento, no sé impulsada por qué, le pedí a Gorpik su opinión. Gracias a que fue capaz de analizar la situación de una manera más serena que yo, consiguió que mi mente se abriera. Y ahora se lo agradezco muchísimo. Aún tengo ideas enquistadas, ideas que me hacen ver lo que me rodea de manera negativa, ideas que minan mi autoestima, que me hacen meter la pata en más de una ocasión porque me muestran la realidad distorsionada, pero el saber que puedo contar con amigos como Gorpik que me muestran la realidad tal y como es, no proyectada por mi mente, me alegra porque me impulsan hacia adelante sabiendo que al final destruiré todas esas ideas rancias que no me ayudan en nada.