"Yo no estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero me pelearía para que usted pudiera decirlo." Voltaire.
"Cuando la vida te presente razones para llorar,
demuéstrale que tienes mil y una razones para reír."

viernes, 14 de diciembre de 2007

Ya está aquí la navidad...

Ya está aquí la navidad! Bueno... la navidad está aquí desde hace ya unas semanas. Los centros comerciales se han encargado de adelantarla para que dé tiempo a alcanzar unas sumas de beneficios considerables.

En mi casa hoy empieza a ser navidad. Mi hermana está plantando el belén en el salón. Ya se oyen las cancioncillas navideñas que acompañan al encendido de las luces intermitentes de colores. El árbol navideño ya se abre paso en el rincón del salón y pronto los adornos multicolores lo invadirán.

La vecina de enfrente también ha colocado un "Feliz Navidad" en letras rojas en la puerta para recordar a los vecinos que ya estamos en esas fechas.

Fuera, en la calle, ya lucen las bombillas que forman la silueta de campanillas. Llevaban días colgadas pero hace poco que las han encendido.

Todo muy colorido, todo muy musical, todo muy... empalagoso.

Lástima que el ser humano no inverne durante un mes. Yo elegiría el mes de diciembre para invernar. Me metería en el sobre y dormiría hasta que pasara la navidad. Despertaría sin empachos de estómago por haberme metido entre pecho y espalda cantidades industriales de comida. Porque en navidad una de las cosas que más se hace es comer.
Se come como si nunca se hubiese comido, como si hubiera que comer como desesperados antes de que acabe el año, como si tuviésemos que dejar el planeta seco de recursos antes de que empiece el nuevo año. Y por si fuera poco nos zampamos doce uvas deprisa y corriendo para incentivar el cultivo de la vid.

Y bebemos; bebemos como desesperados. Nos pillamos la moña monumental de fin de año porque qué mejor manera que empezar el año agarrados a una farola botella en mano.

Qué pena no poder invernar durante un mes. Despertaría con el bolsillo repleto de dinero. Ni más ni menos que el dinero con el que me dormí.

Y es que me habría evitado las cenas navideñas: familiares, de empresa, de vecinos, de amigos, ... Porque nadie se acuerda de las cenas más que en navidad. Por eso, porque hay que comer, comer, comer con gente, comer con toda la gente que conoces y hasta con los que no conoces. Comer, comer.

Despertaría con el dinero que no tuve que gastar en lotería de navidad, despertaría con el dinero que no tuve que gastar en regalos comprados en esos centros comerciales incentivadores de la navidad como época consumista.

Despertaría sin chichones ni moratones por haberme pegado con alguien por ese regalo de navidad de última hora en aquella tienda, o por un hueco para ver a los Reyes Magos pasar por la Puerta del Sol, o por un sitio en el atiborrado autobús de vuelta de la Plaza Mayor de ver los puestos de pelucas navideñas, o por un hueco para ver el belén que han instalado en tal calle que es igual que el de mi casa pero en "bonito", o por un hueco para pasear por las calles antes desiertas de Madrid y que se atiborran de gente que crece como las setas en el asfalto durante la navidad. Sí, uno de los bienes que empiezan a escasear en navidad es el sitio para el propio cuerpo en el centro de Madrid. ¿De dónde sale tanta gente en navidad? ¿Están de atrezo? ¿Dónde están el resto del año? En el autobús de mi barrio, en navidad, coincidimos siempre los mismos, pero aseguro que no los vuelvo a ver el resto del año. ¿Los pone el ayuntamiento? Para colmo como no hacemos más que comer todos ocupamos el doble y tanta gente en el centro, todos comidos, hacen que el sitio libre sea menor aún.

Dormir, dormir. Quiero dormir durante un mes completo y despertar en el mismo mundo de siempre, no en el empalagoso de navidad que nos muestran en la tele porque tan sólo es empalagoso en las pelis de la tele. Sales a la calle y, entre todo lo que hemos comido y el poco sitio que dejamos libre, la gente está de una mala leche... Pero luego pones la tele y ves "Sólo en casa", "¡Qué bello es vivir!", "Cuentos de navidad", y la vida te parece ... empalagosa.

Navidad. Ya estás aquí. Menos mal que traes vacaciones, al menos esos días me echaré la siesta que no es como invernar pero algo es algo.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Otro sitio para jugar al Catán online

Ya indiqué un servidor para jugar al Catán online. Aquí dejo otro link a otro:

Los Colonos del Catán online

(Comentario posterior:)
Después de haber jugado en múltiples ocasiones al Catán online tengo que decir que la gente vive la partida como si de ello dependiera su vida llegando incluso a "cambiar el nombre" al oponente por "otro menos apropiado".

Y cuidado con el "robber". Es un arma arrojadiza que, como un boomerang, te puede volver si por error lo colocas en el sitio poco adecuado a vista del oponente aunque vayas perdiendo.
Uff, qué piques por la castaña del robber...

Hombre, un poquito de por favor, que es un juego. Que digo yo que nos lo pasaríamos todos mejor sin tanta tensión... que no son lo mismo los piques con los amigos de buen rollito que los piques con los desconocidos.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Juegos en la RAM

En estos cuatro días que ha durado la RAM he explotado mi lado ludópata y he jugado a todo lo que he podido. He aquí la lista de los juegos a los que he jugado:

Sí, Señor Oscuro!



Es un juego de cartas en el que el Señor Oscuro exige excusas a sus esbirros para justificar que vuelvan de su enésima misión sin haberla cumplido. Es un juego en el que se requiere mucha imaginación y saber pasar marrones a otros para librarse de las miradas del Señor Oscuro y salvar el pellejo.






Café Race



Juego de tablero en el que un grupo de compañeros de oficina se echan una carrera escaleras abajo con un café en la mano. Gana el que llegue antes abajo y habiendo derramado la menor cantidad de café.







Munchkin




La descripción del propio juego lo dice todo:

"Baja al Dungeon. Mata todo lo que encuentres.
Apuñala a tus amigos y quédate con sus cosas.
Toma el tesoro y corre."




El Gran Dalmuti



Hay que intentar deshacerse lo antes posible de las cartas que se tienen en la mano para poder ser el Gran Dalmuti, el más alto rango social. Si no se consigue, se corre el riesgo de acabar siendo el de menor clase social, el llamado Gran Peón.




Guillotine


Juego de cartas ambientado en la Revolución Francesa, en el que hay que conseguir decapitar a los nobles, que se encuentran alineados frente a la guillotina. Cada jugador decapita al noble (cada uno de ellos tiene asignado un número de puntos) que ocupa el primer lugar, intentando conseguir la mayor cantidad de puntos utilizando cartas para alterar el orden en el que se encuentran los nobles.



Hombres Lobo





Juego de cartas en el que los hombres lobo asesinan a los campesinos y éstos tratarán de descubrir detrás de qué jugador se esconde un hombre lobo antes de que los hombres lobo acaben con ellos.





Alhambra



Un juego en el que hay que construir la Alhambra con mayor cantidad de puntos.






Saboteur



Juego de cartas en el que los jugadores son enanitos escavadores que pueden ser buenos o saboteadores. Los enanitos buenos tratarán de cavar el túnel hasta llegar al tesoro evitando las trampas de los enanitos saboteadores.

martes, 4 de diciembre de 2007

Troyanos

Estoy muy entretenida en el curro. De pronto un SMS a mi móvil. Qué raro. Será propaganda... Pues no. Es mi hermana para avisarme de que nuestro ordenador tiene un virus.

Nuestro ordenador! Nuestro querido ordenador! Nuestro adorado ordenador! Aquel por el que tanto regañamos, con el que tanto tiempo pasamos y al que tanto apreciamos, está malito. Tiene un virus! No lo resisto y tengo que llamarla: "Un troyano. Ha sido un troyano. Parece que ya me he cargado al troyano pero ahora el pobre no se conecta a internet y el antivirus ha dejado de funcionar."

Mi ordenador sigue malito. No funciona bien. El asqueroso del troyano. Si le pillo... Me paso el día pensando qué tal estará, si estará muy dañado, si se pondrá bueno, si habrá perdido muchas cosas de su memoria, si empeorará o saldrá de ésta.

Al llegar a casa corro a su lado. Allí me tiene. Intentaré hacer todo lo que pueda para sacarle adelante. La verdad, no sé cómo ayudarle. El pobre no da muchas pistas. Sólo dice que nanai a internet y nanai al antivirus. Vamos, el mismo diagnóstico que me dio mi hermana por teléfono.
Lo único que se me ocurre es volver a instalar el sistema operativo y mi ordenador resucita.

Y aquí está, siendo reconocido por el Dr. Mr. Norton, a ver si le encuentra algún rastro del virus pero parece que está fuera de peligro grave. Puñeteros troyanos...

La prueba de la rejilla

Son las seis y media de la mañana. Como todas las mañanas me levanto temprano para correr. Pero no para correr por la calle o en el gimnasio. No. Yo corro por mi casa, de un lado para otro. Y no con la sana intención de mejorar mi ritmo cardíaco sino bajo el estrés que supone ver que el reloj avanza y que llego tarde a currar. Y después de las carreras por mi casa, continúo las carreras por la calle. Resulta paradójico que alguien corra a las siete y cuarto de la mañana para no llegar tarde. ¡A las siete y cuarto de la mañana! ¿Se puede llegar tarde a algún sitio a las siete y cuarto de la mañana? ¿Es que hay sitios abiertos a las siete y cuarto de la mañana a los que poder llegar tarde? Pues sí, y yo conozco uno: mi curro.


Pero volvamos a las seis y media de la mañana de hoy. Mi frenética carrera se vio interrumpida ante la portada de un suplemento dominical de salud que presentaba una foto en negro, con unas líneas blancas y un punto blanco en el centro. Me llamó la atención e interrumpí mi carrera.
Bajo la fotografía un titular: "LA PRUEBA DE LA REJILLA"


¿La prueba de la rejilla? ¿Será algún crucigrama? ¿Será algún juego curioso? ¿Algo para recortar y echarme unas risas en el curro? Hummm, con eso triunfaría...


Seguí leyendo: "Si usted ve torcidas las líneas interiores de esta cuadrícula debería acudir al oftalmólogo, pues puede ser síntoma de una enfermedad degenerativa..."


Un escalofrío recorrió mi espalda. Yo que me imaginaba toda feliz, llevando la cuadrícula al curro, echándome unas risas con los compis, me empecé a imaginar llegando cabizbaja y afligida, con el recorte en la mano y asegurando que tenía una enfermedad degenerativa que hasta ahora no había notado. Esa misma tarde tendría que ir al médico para pedir cita para el oftalmólogo alegando que yo veía torcidas las líneas. El médico, con la cara desencajada, no sabría cómo ayudarme a afrontar aquello. Las pruebas eran irrefutables. No veía las líneas rectas.


Temblando al ser consciente de lo mal que empezaba el día tuve el valor de mirar la cuadrícula. Antes de hacerlo intenté asumir la manera en la que mi futuro podía cambiar y con resignación inspeccioné la cuadrícula. Ante mi asombro las veía rectas. Super-rectas. Completamente rectas. Miré y remiré, desde lejos, desde cerca, de lado, de medio lado, de lado y medio... Seguían siendo rectas. Recobré la respiración. "Tengo la vista bien, tengo la vista bien!" Hala pues a correr que ya no tengo la excusa del diagnóstico de la enfermedad degenerativa para llegar tarde al curro.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Recortables (papercraft)

Una de mis aficiones es hacer recortables de papel. Lo único que se necesita es la plantilla de papel, tijeras, pegamento, un alfiler o palillo para extender el pegamento en las pestañas del recortable y mucha paciencia. También es útil tener una caja donde guardar las piezas de papel recortadas y aquellas piezas que se han montado.

Los recortables se pueden comprar o se pueden bajar de internet. Hay muchas páginas que ofrecen recortables gratis, los cuales se imprimen a color en papel (yo uso folio normal) y se selecciona en la impresión la escala que se desea para obtener el modelo en el tamaño que se quiera.

Los tipos de recortables que hay en internet son muy variados: coches, animales, motos, aviones, casas, naves espaciales ...

Hay un programa especial para recortables, que permite ver en tres dimensiones el recortable a la vez que muestra el desarrollo en dos dimensiones, piezas que se pueden desplazar en la ventana 2D. Yo suelo desplazarlas para aprovechar huecos en blanco del papel e imprimir ahorrando hueco o para unir piezas consecutivas y evitar tener que usar pegamento en determinadas zonas. El programa también permite rotar la figura en 3D, señalar partes en la figura 3D y localizar su desarrollo en la ventana 2D, ... Este programa se llama Pepakura y se puede descargar gratis en:

Descargar Pepakura

Este programa trabaja con archivos con extensión ".pdo".

Algunas páginas que permiten descargar recortables:

- Recortables de todos los tipos. Una de las páginas más completas:


http://www.3dpapermodel.com.tw/

- Naves de Star Wars:


http://www.swpm.ic.cz/

- Motos y animales:


http://www.yamaha-motor.co.jp/global/entertainment/papercraft/

- Cómo construir la Haunted Mansion:


http://www.haunteddimensions.raykeim.com/index305.html

- Variados, página con gran cantidad de modelos:


http://papercraft-world.blogspot.com/2006_05_01_archive.html

martes, 27 de noviembre de 2007

Baile español

Estoy pensando si apuntarme a clases de baile español en el centro cultural de mi barrio. Me parece una idea tan descabellada como cualquier otra. Aunque la profesora me ha comentado que su idea es enseñar cualquier tipo de baile español, se está centrando en el andaluz. Soy madrileña y, aunque porto genes andaluces (mi familia es de profundas raíces cordobesas), no siento algo especial por el baile andaluz. Me gusta bailar pero no sé hasta qué punto el baile español va a conseguir sacar de mi un paso con ritmo y con sentimiento. Hay que llevar zapatos de tacón para flamenco y castañuelas. No sé yo si me va a resultar fácil eso de taconear mientras toco las castañuelas. ¿Y por qué si no estoy muy convencida estoy pensando en apuntarme? Pues porque no hay otra cosa. Más bien no hay plaza para otra actividad. Bueno sí, hay para artesanía pero no es exactamente lo que estoy buscando. Qué pena que no haya plazas para danza del vientre o funky. Sólo un selecto grupo de privilegiadas tiene la suerte de asistir a esas clases en mi barrio. El año pasado me preinscribí a ambos grupos buscando un hueco en alguna de las actividades. Pedimos plaza más de cien y se hizo un sorteo. Un sorteo en el que se seleccionó una letra y las plazas fueron para aquellas personas cuyo apellido empezaba por esa letrita y las siguientes por orden alfabético hasta completar el número de plazas. Y colgaron en la puerta del centro cultural el listado ordenado por orden alfabético comenzando por la letra seleccionada en el sorteo y marcando las personas premiadas con una plaza. Y como si de las listas de notas de un examen se trataran allí fuímos una a una mirando a ver si habíamos sido seleccionadas. Yo, para eso de los sorteos, tengo una suerte... Tengo tanta suerte que salió seleccionada la letra siguiente en el abecedario a la inicial de mi apellido. Así que miré la lista y vi mi nombre el último del chorizo de listado de más de cien nombres que empapelaba la puerta del centro cultural. "Pero hombre ponga usted unos puntos "suspensitorios" después de un número prudencial de nombres que el nombre de la primera todas lo recordaremos pero también el de la última..." La cosa es que, para ahorrarse el tener que elegir más letras, usaron la misma para todas las actividades así que tanto en funky como en danza del vientre mi nombre era el vagón de cola de las dos ristras de nombres. Ya no tendría plaza para esas actividades pero aún quedaba la esperanza de que durante el curso la gente se diera de baja y tiraran de la lista de reserva y llegaran a mi, o sea que se tenían que dar de baja las del curso más unas cien personas que estaban delante de mi en la lista y así yo podía apuntarme. La esperanza nunca se pierde... mientras no se ponen los pies en el suelo. Yo los puse y me busqué otra cosa. Y este año siguen petados danza del vientre y funky y sólo queda artesanía o baile ejpañó.

Foto curiosa

Es una foto de camellos en el desierto pero los camellos son las líneas blancas, las formas negras son las sombras. Es una de las fotos publicada por la National Geographic.




He encontrado esta imagen en la página "A pasar el rato". Se pueden ver otras muchas fotos curiosas.

lunes, 26 de noviembre de 2007

El ascensor

Son las cinco y media de la tarde. La verdad, no sé por qué estoy tan cansada si llevo todo el día sentada en el curro. Estoy frente a la puerta del portal de mi casa. Ya le dediqué dos entradas del blog a esa magnífica puerta pero todo lo que hable de ella me parece poco. Saco la llave y consigo dar el paso fácil para abrirla. Ahora sólo queda empujar y por el hueco pasar rápido. Con lo cansada que estoy me recuesto sobre ella esperando que mi peso muerto venza su inercia a permanecer cerrada. He conseguido dejar un hueco libre... un movimiento rápido... ya estoy dentro del portal. No sé por qué siempre se me escapa una mirada furtiva seguida de una sonrisilla hacia ese tope en el suelo que ha perdido todo su cometido en esta vida desde que apretaron el muelle de la puerta. Hombre! Seguimos teniendo espejo. Aprovecho y me miro a ver cómo me queda el abrigo que he estrenado. Nunca se sabe cuánto puede durar un espejo en el portal de mi casa. Puede ser que dure años hasta que le den un golpe y nos quedemos sin él (eso le pasó al primero que pusieron), puede ser que entren unos individuos en el portal, lo descuelguen y se lo lleven alegando que es que lo van a limpiar (como pasó con el segundo, que por cierto a día de hoy lo siguen limpiando) o puede que dure, como el de ahora, y hasta sea testigo de varias navidades sirviendo de sitio para colgar adornos de los "Todo a 1 euro" de colores chillones que la gente asocia con tales fechas. Vaya, el espejo sigue intacto y las plantas también. Dio resultado ponerlas artificiales: la gente no se las lleva y además no se ponen chuchurrías... Giro a mano izquierda y llamo al ascensor. En el marcador electrónico aparece el "6", señal de que el ascensor está a tomar vientos. Y pienso en el sofá que me espera al llegar a casa, en el mal humor que traigo de todo el día en el curro, lo bien que me va a venir evadirme del mundo en mi casa ... pero un sonido me devuelve a la realidad. El marcador dibuja un "4" y en la puerta del portal escucho sonidos de lo que parece una persona con la que quizás tenga que compartir el ascensor, tenga que mantener una conversación, una conversación de ascensor, de esas conversaciones que detesto... Tengo que evitarlo. Me escondo aún más tras la puerta del ascensor. Entonces deseo que el ascensor baje a toda prisa. "3" dice el marcador. Pero ¿cómo "3"? Este marcador está estropeado! El ascensor baja más rápido de lo que este traidor dice. ¿Por qué me asustas? La llave gira y... "2" en el marcador. Dos pisos tiene que bajar aún. ¿Por qué no se dará más prisa? Cuando sea presidenta pondré un ascensor supersónico, el de ahora es una patata. La gente tiene prisa y no puede estar esperando... La puerta se ha abierto, alguien la empuja. Y espero que la puerta pese aún más de lo que suele pesar. .. "1"... Ya casi está aquí. Agarro la puerta para que en cuanto llegue... "hola, buenas tardes" ... para que en cuanto llegue deje pasar a mi vecina la primera al ascensor. No sé por qué esa costumbre de dejar pasar al otro cuando se lleva esperando tanto tiempo el ascensor. Debería guardarse turno. Dentro del ascensor cada una le da al botón con el número del piso al que va. La cuenta es sencilla. De los dos números se toma el menor y ya se tiene la duración de la conversación de ascensor. ¿De qué se habla? Pues del tiempo. Primero se hace un repaso de la meteorología que se ha tenido durante el día. Luego se habla de los pronósticos para los próximos días. Después se hace una crítica alegando que se está mejor cuando hace el tiempo contrario al que está haciendo. Hasta que por fin llegamos al piso en el que nos tenemos que despedir. Nos despedimos con una sonrisa. Se puede no saber de actualidad internacional, ni de deportes, ni de prensa rosa, pero en esta vida y más si se vive en comunidad, es absolutamente imprescindible estar al día en pronósticos meteorológicos.

domingo, 25 de noviembre de 2007

¿Cuántos hay: 12 ó 13?

Otra nueva curiosidad:
¿Cuántos personajes aparecen en la foto: 12 ó 13?




He encontrado esta imagen en la página "A pasar el rato". Hay otras muchas cosas interesantes.

Ilusión Óptica

En la figura aparece un tablero de ajedrez sobre el que hay un cilindro que proyecta una sombra. Los cuadros A y B tienen el mismo color (se puede comprobar con cualquier programa de dibujo):



Yo lo he comprobado y es cierto. El paint asegura que son el mismo color pero aún no salgo de mi asombro...

He encontrado esta imagen en la página PsicoActiva.
Aparecen otros ejemplos de ilusiones ópticas también muy curiosos.

sábado, 24 de noviembre de 2007

David Hasselhoff

Me proclamo fan incondicional de David Hasselhoff, el mejor, el más grande.
He encontrado hoy una noticia que ha hecho que la emoción me embargue.
Quiero, desde mi humilde blog, apoyar la continuación de tan gran serie en la pequeña pantalla con David como protagonista.

La continuación de "El coche fantástico" en la tele

Llegar tarde a una cita

"A las nueve en la Puerta del Sol". El reloj marca las nueve menos cinco. Aún estoy tratando de recuperar el aliento. He venido a paso rápido porque pensaba que llegaba tarde y al final hasta me ha sobrado tiempo. Vaya carreritas que me he dado. Primero para coger el autobús: unas veces llega tarde y otras me adelanta camino de la parada. Hoy me he marcado una carrera con el autobús por alcanzar la parada antes que él y me he dado cuenta de lo oxidada que estoy. Voy a tener que empezar a hacer footing un día de estos. Tengo que entrenarme duro para rendir en las carreras contra el autobús. A la vez que corría, buscaba con la mirada la del conductor llamando a su compasión y esperando que redujera la marcha y me diera un poco de ventaja pero me he tenido que marcar un sprint. Y ha sido la única carrera que se ha marcado el del autobús porque una vez que me he subido ha reducido la marcha y ha ido pisando huevos todo el camino. No sólo los motocarros nos adelantaban; es que hasta la gente andando nos saludaba mirando hacia atrás cuando nos rebasaba. Y es que se podían poner de acuerdo el del autobús con el reloj. La velocidad debería ser un parámetro universal: si el reloj corre, el autobús corre pero esto no se suele cumplir. Aún más cuando se tiene prisa. Al final (pero al final, final...) hemos llegado a la parada. Se me ha escapado una ovación al conductor: no por haber llegado a la parada sino por haberlo hecho en el mismo día en el que inició el viaje. Y, claro, el reloj que aunque viaja en el autobús conmigo no lo hace a la misma velocidad que el autobús, marcaba casi la hora de la cita. He puesto mis piernas a andar lo más rápido posible. Me vuelvo a dar cuenta de lo oxidada que estoy, creo que mañana tendré agujetas de las carreras de hoy... Y ahí estoy. Cinco minutos antes de la hora en cuestión. Sin aire pero a tiempo. Miro a mi alrededor y veo multitud de gente esperando igual que yo. Poco a poco va llegando más gente. Algunos son los esperados, que se van emparejando con los que esperan y van dejando sitio a otros nuevos "esperadores". Poco a poco todos se van emparejando... todos menos yo. Me empiezo a sentir como la más fea en un baile de fin de curso norteamericano. Y en ese momento me asalta la temida duda: ¿me habré equivocado de hora? ¿me habré equivocado de sitio? Mi manía de confiar en la memoria. Tenía que haberlo apuntado. Y a mi alrededor las sonrisas de aquellos que se emparejan. Y en mi interior cada vez aumenta más la duda. De repente suena el móvil. Seguro que es para preguntar dónde estoy porque me están esperando en otro sitio... Pues no. Estoy en el sitio adecuado. Es la parte a la que espero la que no lo está. Es más, no lo va a estar en unos... quince minutos. Hay atasco. Siempre hay atasco pero debería darse prioridad en los atascos a la gente a la que se está esperando. Y me siento ya como parte del decorado. La gente me empieza a asociar con el sitio que ocupo. Se creen que siempre he estado ahí. Y se acercan y me preguntan cómo llegar a sitios, me preguntan la hora, me dan propaganda, me piden dinero... algunos hasta me empujan. Esos no se han dado cuenta de que ahora formo parte del decorado. Y espero, y espero, y me da tiempo a mirar las pintas de algunos, a enterarme de las discusiones de otros, a alegrarme de que aquellos se hayan reunido después de tanto tiempo sin verse, a ver pasar la excursión de extranjeros (qué bien se lo están pasando, qué borrachos van para ser la hora que es)... Y al fin la recompensa. Al fin ha llegado. Y la alegría que me embarga es la misma que he estado observando en los anteriores emparejados. Quizás es que al final siempre llega alguien tarde y su llegada marca el fin de la espera y es lo que da la nota de alegría...

Las cláusulas de no agresión

"No te acostarás sin saber algo más" es lo que dice la popular frase. Y qué cierto es. Esta semana me he acostado sabiendo algo más sobre mi trabajo: mi consultora ha incluído una cláusula de no agresión en el contrato que la empresa en la que estoy subcontratada ha firmado. Eso no significa que la consultora quiera velar por mi y quiera protegerme cuando ande por los pasillos de la empresa en la que estoy subcontratada, como un manto protector, para que no me agredan. Lo que significa es que la empresa no me puede contratar. Pero incluso si dejo la consultora, la empresa en cuestión tendría que esperar dos años para contratarme. No sé si esto es legal o no. De todas formas me habría gustado que me hubieran comentado este punto en un primer momento, a la hora de firmar el contrato. ¿El trabajador no es libre de trabajar en la empresa que quiera, sin ningún tipo de impedimento? ¿Es legal una cláusula que impide la contratación de una persona basada en la competencia de dos empresas?

Sólo espero que el estigma quede en el papel, espero que no decidan tatuarme un código de barras para tenerme identificada en todo momento como propiedad de la consultora.

Con lo bonito que es sentirse libre...

jueves, 22 de noviembre de 2007

Una idea brillante

Qué sensación llegar a un sitio y que esté cerrado. Un final inesperado que puede chafar un buen momento.
Quedamos una tarde. La idea inicial era ir a un sitio a tomar un refresco. El primer sitio en el que pensamos estaba muy bien: era un sitio ideal para charlar, silloncitos para sentarse, música bajita, un ambiente agradable... Menos el día que elegimos para ir. Yo tenía un constipado enorme, un constipado superlativo, el mayor de todos los constipados que se pueden pillar, y el local estaba de humo hasta arriba, un humo superlativo, un humo que no se lleva bien con los constipados.
En esas condiciones los silloncitos me empezaron a parecer incómodos, prefería sillas de respaldo rígido. La música bajita me pareció fatal para hablar. El local pasó a parecerme la peor de las ideas y en ese momento se me ocurrió lo que era una idea brillante: ir a un local que conocía yo en el que no se puede fumar. Había que andar un poco pero así aprovecharíamos para ir charlando. Y charlando, charlando llegamos al sitio. Y estaba cerrado. Pero no cerrado lo que se dice cerrado con una puerta cerrada y que pone "cerrado"... No. Estaba chapado. Sobre la puerta cerrada del local caía la persiana metálica. Mi constipado era superlativo pero el chapado del local era aún mayor. Y en ese momento una desolación... Un sentir que la idea brillante se había quedado en nada... Y es que no hay nada como querer impresionar con una buena idea y que se chafe. Y, de repente, una idea saltó a mi mente. Una idea que salvaría la situación. Una idea brillante para tapar el fallido resultado de la anterior idea brillante. "Podemos ir a otro sitio!" Y fue una idea genial. Al final encontramos otro sitio. Será por sitios.

I will survive

Pues eso, como el título dice: I will survive



Aunque parezca que las cosas van a pique, aunque parezca que la situación no tiene solución, aunque parezca que está todo nublado y gris, siempre aparece luz por alguna parte.

Aunque parezca que falta el aire, aunque parezca que el cerco se estrecha, aunque parezca que no hay escapatoria, aunque parezca que es el fin, siempre hay alguna salida.

Aunque parezca que hay un problema sin solución no es cierto. Seguro que de esta situación se saca algo que merezca la pena. Seguro que no es tan malo como parece. Como siempre la solución estará en relajarse y disfrutar de lo bueno del presente. Al final los fantasmas del futuro en el presente acaban por difuminarse a medida que el tiempo avanza.

Como otras muchas veces "I will survive".

lunes, 19 de noviembre de 2007

VozMe

No hay nada como lo simple para echarse unas risas:

VozMe

Otra vez lunes...

Hoy ha sido un lunes como otro cualquiera si no hubiera sido por algunos detalles. Ha bajado la temperatura. No es que me queje de frío. Me quejo de congelación. Este año estábamos teniendo muy buen tiempo y, de repente, esta mañana hacía un frío que pelaba. Probablemente durante el fin de semana haya ido empeorando progresivamente pero para mi no cuenta porque he estado al calorcito de la calefacción debido a mi constipado. La bofetada de aire frío de esta mañana me ha despertado más de lo que hubiera querido... Siete y cuarto de la mañana, camino del curro, parada de autobús en una carretera. Todo el aire frío para mi. Bueno, para mi y para los que estaban en la parada esperando el bus. Plúmax, guantes, botas, bufanda... Pies helados, manos frías. Un día de estos la selección de Darwin me tacha de individuo poco adaptado al ambiente y se ensaña conmigo. Por ahora me está haciendo la vista gorda. Y cómo no. Cuando más ganas tienes de que venga el bus más tarda. Hoy ha llegado diez minutos tarde. Que a fin de cuentas no es nada pero ¿por qué decide llegar tarde ese día en el que hace más frío y en el que más ganas tienes de que venga? ¡Que venga tarde un día de verano en el que ver amanecer en la parada es toda una experiencia pero no un día en el que estás esquivando el dedo amenazador de Darwin! Al fin ha llegado y con él el calorcito de la calefacción. El ser humano ha metido la pata muchas veces a lo largo de la historia pero también ha tenido ideas brillantes como el que inventó la silla y el que inventó la calefacción. Entrar en ese autobús y sentarse en ese asiento al calorcito de la calefacción es la mejor manera de hacerle un corte de mangas a la selección natural. Sentir la circulación de nuevo en las manos, notar el movimiento de los dedillos de los pies. Una sensación agradable mientras dura porque suele durar poco. Cuando ya está el cuerpo a una temperatura razonable llega la hora de bajarse y volver a recibir el bofetón del frío. "¡No, no! ¡No quiero bajar!" Pero no queda otra más que apresurarse en alcanzar el edificio lo más rápido posible. Cuando llegué a mi sitio decidí dejarme puesto plúmax, guantes, botas, bufanda... todo el equipo al completo. Tenía que mantener el poco calorcillo que había conseguido preservar del viaje en autobús. Al poco tuve la sensación de que no sólo no estaba preservando nada sino que me estaba helando más todavía. Fue cuando descubrí que la calefacción no funcionaba y que la temperatura era de 14º. "¡No! ¡Quiero volver al autobús!" Ya era tarde. Otros estarían disfrutándolo. Y así me he pasado un par de horas, las que han tardado en arreglar la calefacción del edificio inteligente (a cualquiera llaman inteligente ahora...), embutida en el plúmax y tecleando con guantes y arrepintiéndome de la venganza de Darwin por mi corte de mangas. Después de comer, con la calefacción ya arreglada, la temperatura había subido hasta límites insospechados. Y con tanta calor, una sed... Y en la bandeja del outlook un mail para informarnos de que ha habido una avería muy grave y que nos hemos quedado sin agua por lo menos durante una semana, que estamos tirando de circuito interior, que tengamos cuidado que puede acabarse. Miro el reloj y es la hora de la siesta. Deberían permitir que nos echáramos un sueñecito y así dejáramos de quejarnos de la temperatura y de sentir sed.

sábado, 17 de noviembre de 2007

Cyrano de Bergerac (1950)

Este fin de semana estoy constipada y me he quedado medio afónica. Como no me encuentro muy bien he decidido quedarme en casa al calorcito de la calefacción. He aprovechado para ver pelis en inglés. No es que las entienda mucho pero a fuerza de escucharlas me voy haciendo a ellas y cada vez entiendo más cosas. Recomiendo una nueva película:

Cyrano de Bergerac

Mezcla humor, con espadachines e historia de amor. Eso para mi es una buena película.

House on Haunted Hill (William Castle, 1959)

Propuesta de película en video google para los que quieran practicar inglés viendo películas de cine clásico en V.O. :

House on Haunted Hill (William Castle, 1959)

Es una verdadera joya. Sus efectos especiales son geniales. Ese fantasma que es una persona de carne y hueso movida de un lado para otro. Esa cabeza ensangrentada que es puro plástico. Esa cuerda que se acerca a los pies de Nora y se enrolla sobre ellos mientras el fantasma de una mujer (persona de carne y hueso) la mira a través de la ventana. Lo mejor: su inglés se entiende muy bien.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Algo muy curioso

Ayer me llegó un mail con algo muy curioso. Es la imagen de una mujer que gira y que se puede ver girar en ambos sentidos. El mail afirmaba que si el sentido de giro observado era el coincidente con el de las agujas del reloj, se estaba usando el lado derecho del cerebro, signo de creatividad. Si el sentido era el contrario, se estaba usando el lado izquierdo del cerebro, signo de racionalidad. Lo cierto es que una misma persona puede percibir ambos sentidos de giro. Haced la prueba.

La puerta del portal de mi casa

Utilizar una entrada de mi blog para hablar de la puerta del portal del bloque donde vivo es lo menos que puedo hacer por ella. Hasta hace unos días su muelle estaba roto y tuvieron que ponerle un tope para que no se estrellara contra la pared pues empujando con un dedo se podía abrir. Ahora han arreglado el muelle. Ahora la puerta no llega a la pared. Es que ni siquiera llega al tope. Ahora la puerta no se abre. Está tan fuerte el muelle que abro la puerta lo que puedo para entrar de medio lado y no tener que gastar muchas energías empujando semejante peso muerto. Que digo yo que los puntos medios existen...

Historias de mostrador

Me imagino que a todo el mundo le habrá pasado alguna vez...

Escenario: sala de la seguridad social. Un mostrador con ventanillas que separa dos tipos de personas: a un lado los que esperan a ser atendidos, al otro los que atienden. Una máquina expendedora de números para marcar el orden en el lado de los que esperan. Unas sillas para que los que esperan esperen sentados y por supuesto incómodas para que pasado un tiempo la gente se levante y preste su asiento a otros. Y lo más importante y sobre lo que más atención se prestará en todo momento: unos marcadores en cada ventanilla para saber a qué número están atendiendo.

Acción: Llego y cojo el número. Uff. Ya formo parte del grupo que espera.
Me quedan como unos... veinte números. Bueno, teniendo en cuenta que el mostrador tiene cuatro ventanillas, veinte números, tras un cálculo rápido me salen cinco personas por ventanilla. A dos minutos cada una... Unos diez minutos de espera. No está mal. Me fijo mejor y comienzan a aparecer esos extraños factores que perturban los cálculos. En primer lugar una de las ventanillas tiene el marcador apagado: una baja en el equipo de los que atienden. El marcador de al lado está parado hace veintidós números. Vaya. Parece que hay un problema irresoluble por la ventanilla 2. Las otras dos ventanillas parece que van bien. Me da que no van a ser diez minutos... La ventanilla 3 se queda libre. Pienso en positivo: "Todo puede ser que en lugar de dos minutos por persona sea un minuto y la situación mejore." Pues no. Empeora. La señorita que atiende ha decidido que abandona su puesto. ¡Pero cómo! ¿No se da cuenta de que al otro lado de la ventanilla hay una masa de gente que podría pensar que no es una buena idea, optara por acompañarla amablemente de vuelta a su puesto en la ventanilla y la persuadiera con buenos argumentos de que lo mejor es que prosiguiera con su tarea? Pues no, o no ha caído en ese detalle o el estar al otro lado del mostrador le concede ese poder de decidir que se convierte en un factor perturbador del cálculo de tiempo de espera. Bueno, parece que todos tenemos que depositar nuestras esperanzas en la agilidad de la persona que se está haciendo cargo de la ventanilla 4. El problema irresoluble de la ventanilla 2 sigue sin solución. La ventanilla 4 da paso a otro usuario. No es que la cosa vaya lenta. Es que la cosa no se mueve. Pero vamos a ver... Qué tiene que contar la gente que tarda tanto tiempo? El asiento me parece hasta cómodo. Empiezo a buscar la mejor postura porque viendo el panorama esto va para largo. Entre los que esperan se entablan conversaciones amistosas, el buen humor que no falte. La ventanilla 4, esa ventanilla en la que todos tenemos depositados nuestras esperanzas, nuestras prisas, nuestro tiempo, se queda libre y en su marcador aparece un nuevo número. Y yo imploro que no aparezca nadie y le dé al botón rápido para que pase a otro número. Y por suerte mis anhelos se han visto cumplidos. Otro número aparece en el marcador. Lo malo es que al momento se levantan dos personas a la vez y se dirigen a la ventanilla: la persona a la que se le ha pasado el número y la que tiene el nuevo número. Y por si fuera poco se adelanta también la del siguiente número para que no se le pase. Bueno, tres sitios libres. Si cada persona tarda una media de diez minutos, una ventanilla, tres personas... media hora. Si a eso le sumamos tres asientos libres nos da una siesta de lo más incómoda pero de lo más aprovechada. Y la curiosidad me empieza a embargar. De qué seguirán hablando en la ventanilla 2? La señorita que atiende, absorta mira el ordenador. La persona que espera al otro lado del mostrador mira las musarañas. De vez en cuando intercambian unas frases y la escena se repite. Siento ganas de acercarme e integrarme en la escena: "que digo yo que como esto va para largo y estaba yo ahí sin hacer nada me preguntaba si le puedo echar una mano o ir haciendo algo por lo de ir adelantando..." No sé cuánto tiempo ha pasado ya. Ha dado tiempo a que vuelva a estar operativa la ventanilla 3 y a que se resuelva el problema en la 2. El número previo al mío aparece en el marcador y yo lo veo aparecer muy de cerca porque hace dos números que no he podido resistir levantarme del asiento y acercarme al mostrador. Estoy tan cerca... Pero aún tendré que esperar los diez minutos de media que está tardando cada una de las personas en su turno. Y por fin ese momento. Esa sensación. Ese nerviosismo. Ese número, mi número, ese número al que ya le he cogido cariño, ese número que ha pasado a representarme durante todo este tiempo, ese número que ya en mi mano se ha medio borrado de tanto agarrarlo... Ese número aparece en el marcador y me lanzo hacia la ventanilla. Mi turno. Yo. Por un momento me siento la persona más importante de la sala. La envidia de los que ocupan esos asientos incómodos en la sala. Pero no me da tiempo a saborear ese momento porque no ha pasado ni un minuto cuando ya he terminado mi gestión. Pero cómo! Tengo derecho a mis diez minutos como todo el mundo. No puede ser que a mi en un minuto me haya atendido y con el resto necesite diez. Pero, hombre, sáquese unos cafés y unas pastitas y charlemos un rato del problema que hay ahora en la ventanilla 3 que disfrute de este momento un poco más. Pero no, en el marcador aparece el número siguiente al mío y tengo que dejar libre el mostrador porque otra persona se abalanza a ocupar el hueco que estoy dejando libre. Hasta la próxima espera. No sé si sacar ya número...

miércoles, 14 de noviembre de 2007

lunes, 12 de noviembre de 2007

Fuckowski, Memorias de un Ingeniero

Recomiendo un libro con mucho sentido del humor y que retrata la realidad a la perfección. Los ingenieros, sobre todo los informáticos, verán reflejadas satíricamente algunas de las anécdotas que el mundo laboral les depara.

Fuckowski, Memorias de un Ingeniero

Los Colonos de Catán

Sí, lo admito. Me he vuelto una enganchada al juego. Pero no a cualquier juego. Me he enganchado al Catán. Cuando puedo juego con amigos y si no puedo juego online.

Hay un sitio para jugar online que a mi me gusta mucho y desde aquí lo recomiendo:

Settlers of Catan

(Aviso: El servidor a veces va lento o se cae pero permite jugar online en modo multijugador y sin tener que bajarse el juego)

Bernard

Gracias a mi hermana descubrí al osito Bernard y sus aventuras en youtube.

Mon Oncle (Jacques Tati)

El viernes fuimos a ver una película del ciclo de cine del MNCT.

http://www.mec.es/mnct/img/folleto.pdf

Proyectaron la película Mon Oncle (Mi tío) de Jacques Tati. Eligieron la versión original, en francés, con subtítulos. Es una película en la que los diálogos no son relevantes. Es una secuencia de gags cómicos sobre al esnobismo ridículo en el que se sumergen unos usuarios de la domótica en contraste con la vida natural de los que aún no se han dejado llevar por ella.

En youtube se pueden ver algunas de las escenas.





domingo, 4 de noviembre de 2007

Amistad

Este puente no ha sido de los mejores. Tenía ganas de que llegaran estos días de vacaciones para hacer muchas cosas y al final no he hecho casi nada e incluso me he alegrado de que pasara rápido. Las preocupaciones que acumulaba desde hacía tiempo han aprovechado para salir fuera este puente y me he visto invadida por ellas durante estos días. No han aparecido solas. Se han acompañado de dolores de cabeza y pocas ganas de mover un dedo como para llamar a alguien. Y en el fondo lo que me apetecía era quedar con alguien a tomar algo tranquilamente y dejar que todo saliera. Charlar y no sentirme tan sola en esos momentos. Hay veces que no necesitamos oir soluciones a nuestras preocupaciones; sólo necesitamos oirnos hablar de ellas para encontrar la solución. Fue el domingo cuando quedé con Paca, mi amiga, cuando sentí el alivio que se siente cuando notas que no estás sola, que la gente te escucha, que a la gente le importas. Notas que los amigos están ahí, que te preguntan, se interesan, hacen suyas tus preocupaciones. Y te das cuenta de lo importante que es tener amigos. Pero no sólo porque compartes tú. También porque ellos comparten contigo. No sólo porque te escuchan. También porque ellos quieren que les escuches. Y son esos los momentos que solidifican y dan significado a la amistad. Tengo pocos amigos de verdad pero me alegro de contar con ellos.

sábado, 3 de noviembre de 2007

Buscando una solución

Ya empiezo a alcanzar el punto de saturación con mi actual situación laboral. No es la idea que en un primer momento tenía y la realidad que estoy percibiendo no me gusta. Como ya comenté estoy contratada por una consultora y trabajo como subcontratada en otra empresa. Intenté entrar a trabajar en esta empresa como parte de la plantilla pero me resultó complicado, vamos, que no me llamaron en ninguna de las entrevistas que hice. Al final lo conseguí a través de esta consultora como subcontratada. En un principio todo parecía que iba bien; no veía diferencia entre ser subcontratada y ser contratada, tan sólo que teníamos que comer una hora antes que los de plantilla. Después empecé a notar la diferencia. En primer lugar no tuve trabajo hasta pasados varios meses. Al ser subcontratada sólo puedo realizar tareas para las que se me ha subcontratado por lo que si no hay nada que hacer no me pueden dar algo de otro proyecto, algo que si hubiera sido de plantilla no hubiera pasado. Una vez que el proyecto para el que fui subcontratada arrancó, me di cuenta de que como subcontratada que era no podía aspirar a realizar tareas de mucha responsabilidad. Por ejemplo, están limitados los viajes de los subcontratados por lo que a las reuniones con otros equipos de trabajo en el extranjero yo no estoy apuntada. Eso limita mucho la posibilidad de que me integre aún más en las tareas. En mi equipo la diferencia entre empleado de plantilla y subcontratada están demasiado a la vista así que la integración es un poco complicada. Por otro lado los de la consultora nos cambiaron las condiciones que teníamos en un principio. Entramos trabajando con el mismo horario que la empresa en la que estábamos subcontratados. Después de un año de estar trabajando con esas condiciones nos incrementan el número de horas a trabajar alegando que la gente que trabaja en las oficinas de la consultora curran más horas que nosotros y que han protestado. Luego nos dicen que es porque en un papel consta que tenemos que trabajar más horas (papel que nunca he visto). Luego nos dicen que la razón es que cuando la empresa subcontrató el paquete de trabajo a la hora de calcular costes la consultora utilizó más horas de las que se trabajaban en la empresa en cuestión y ahora no le cuadraban los cálculos. En un principio era una hora más al mes y cuando llevábamos varios meses con esa norma nos la vuelven a revisar alegando que ha habido un error y que es una hora más a la semana en lugar de una hora más al mes. Total, que si pitos que si flautas, ahora hay que hacer una hora más todas las semanas, por el artículo 33.
Después entran en escena los famosos informes. Hay que redactar un documento informando semanalmente de las tareas que se han realizado en la empresa que nos ha subcontratado. Como ya comenté hay un problema que impide traspasar determinada información de la empresa a la consultora pero parece que la consultora quiere a toda costa esa información a través de sus empleados. Por ahora el informe es escrito y enviado por mail. Pronto nos visitarán semanalmente para que el informe sea oral lo cual puede complicar el momento de tener que negar determinada información sin querer meterse en problemas con la consultora. Aparte de todo esto, la consultora nos quiere "independizar" de la empresa. Está buscando unas oficinas en el mismo polígono de la empresa con idea de desplazarnos a nuestras oficinas y que desde allí trabajemos en nuestro proyecto. O sea que ahora que me había empezado a hacer hueco en mi equipo y a conocer a la gente pretenden que con el tiempo me desplace físicamente a trabajar a otro lugar perdiendo el contacto que tengo con la gente de mi equipo. Todo esto rompe mis esquemas iniciales. Incluso crea un poco de caos entre los que estamos trabajando para la consultora en esa empresa ya que a cada nueva noticia que llega nos vemos en los descansos hablando de trabajo y las novedades ya sea cambio de horario, informes, posible desplazamientos... a veces con opiniones semejantes pero otras enfrentadas. Me gustaría saber qué podría hacer para que todo esto no me influyera tanto.

lunes, 29 de octubre de 2007

Un bingo por dentro

El viernes estuve con unos amigos en la inauguración de un bingo. Uno de los amigos del amigo... (el mundo es tan pequeño) había comprado el bingo junto a un socio. Nunca había estado dentro de un bingo. Tengo uno enfrente de mi casa desde hace años y nunca he sentido curiosidad por saber cómo son. Quizás porque no me gustan las apuestas ni creo en la suerte. (En la vida conseguir cualquier cosa me ha costado mucho así que he aprendido que si quieres algo te lo tienes que currar, nadie te regala nada. Y que no hay que llamar a la suerte; ella te encuentra. Y anda tan despistada...)


El viernes tuve la oportunidad de entrar en uno y me pareció un sitio muy triste. Como era el día de la inauguración había un pequeño buffet y me dediqué a comer. A la entrada nos tomaron los datos mientras me zampaba unos sandwiches de queso con jamón york, pequeños pero muy ricos. Había una puerta cerrada con un panel que indicaba "Esperen" "Pasen" que impedía que la gente entrara en la sala mientras se estaba jugando una partida de bingo. Cuando se encendió el cartel de "Pasen" entramos. Ocupamos dos mesas. Al momento apareció el dueño del bingo que quiso tener una atención especial con nuestra mesa por estar entre nosotros su amigo. Ordenó al camarero que en nuestra mesa no faltara la bebida. Al rato para acompañar la bebida nos trajeron unos platos de jamón, chorizo, croquetas y queso. Mientras observaba lo deprimente de aquel lugar asalté el plato. El dueño se volvió a acercar a nuestro amigo y le dio dinero para que jugáramos. No he visto una cosa tan triste como que te den 30 euros y te digan: "Toma, para que juegues". Me hubiera sentido mejor si nos hubiera regalado directamente los cartones. Se me ocurrió que podíamos levantarnos e irnos comidos y con los 30 euros en el bolsillo... Mientras comía me dediqué a mirar a la gente que estaba jugando. Me dio pena. Había una familia, padre, madre e hija, un viernes por la noche en un bingo. Bastante triste. Había un señor con el uniforme de ingeniero de ingeniero de caminos (me enteré de que tienen uniforme de gala). Es muy triste que considere una ocasión especial el ir a un bingo para ponerse el uniforme de gala. Y gente mayor jugando. Algunos solos, también matrimonios. Lo que más me chocó fue que el dueño nos vino a saludar después y, mientras comentábamos lo triste del ambiente, nos dijo que era cierto y que incluso había visto a gente que le pedía a las camareras que se acercaran al cajero que tienen instalado dentro del bingo para que les sacara dinero sin moverse de la sala y mientras seguían jugando. Él! El mismo que potencia el negocio! Me sorprendió. No pensaba encontrar allí nada que me atrajera pero lo que vi se me ha quedado grabado y ha potenciado mi poco gusto por las apuestas y esos sitios.

lunes, 22 de octubre de 2007

Reunión, patines, ensayo, ...

El viernes fui a la reunión de Mensa. Hacía tiempo que no iba. Sigo siendo de las esporádicas. Me encontré con gente nueva a la que no conocía y también a amigos. Como siempre disfruté de una agradable conversación. Me fui pronto a casa. Los viernes suelo estar agotada de toda la semana y no duro mucho despierta. Al llegar a mi bloque descubrí que no había luz en el portal ni en los descansillos. Vaya! Qué raro. Últimamente se nos va la luz muy habitualmente. Menos mal que en las viviendas no se suele ir la luz. De pequeña recuerdo que en casa siempre había linterna y velas porque los apagones eran corrientes. Ya eso se arregló. Ahora es sólo que tengo que subir de vez en cuando a tientas a mi casa. Y la verdad. Me da un poco de cague. No sólo porque no se ve nada sino porque a la puerta de la calle muchas veces está abierta. Se le ha ido un muelle y hemos pasado de tener una puerta enorme y pesada que se cerraba por su propio peso y muy lentamente sin admitir que nadie la empujara porque ejercía una fuerza contraria a la del empuje que se le transmitía a tener la misma puerta enorme y pesada que convirtiendo todo su peso en inercia abre y cierra con un dedo. El problema está en que se le aplica una fuerza para abrirla proporcional a lo que se cree que es su peso y su resistencia y esa fuerza acaba por incrustar la puerta enorme y pesada en la pared de mármol, que por cierto ya se ha roto. Es abrir la puerta y agarrarse con las dos manos a ella intentando que la fuerza de rozamiento de los pies del que abre y que se acaba viendo arrastrado por ella contrarreste esa inercia y acabe parando la puerta. Al final los vecinos, en lugar de arreglar la puerta, le han puesto un tope para que no choque con la pared. Ahora lo que pasa es que muchos esperan que cierre sola pero no es así. Se queda toda ella grande y pesada en la misma posición. Si alguien caritativo opta por volverse y cerrarla, cierra. En otro caso se queda abierta. Y, claro, a las dos de la mañana, en un bloque en el que en el séptimo piso hay una casa en alquiler en la que están haciendo turnos para dormir y que, por lo tanto, no sabemos quién entra o sale y con una puerta tan peculiar, es toda una aventura adentrarse en la oscuridad. Así que tuve que avisar para que bajaran con una linterna o algo y me acompañaran. Las aventuras las justas. No soy excesivamente intrépida en determinadas ocasiones. El sábado seguía la cosa igual así que opté por volverme pronto y así no tener que despertar a nadie para que me sirviera de guardaespaldas. Y después de quedarme sin fiesta, al llegar al portal descubrí que había luz. Me entraron unas ganas de volverme...
El domingo quedé para patinar con unos amigos. Cuando terminamos nos fuimos a ver el ensayo de otros amigos. Tienen un grupo de música y yo me lo paso genial en los ensayos viéndoles. Suelen decir que no son buenos, que no les sale bien... pero lo mejor de todo es ver cómo van mejorando de ensayo en ensayo. Y a mi no me parece que lo hagan tan mal.

viernes, 19 de octubre de 2007

Casa rural

El último fin de semana de septiembre estuve con un grupo de amigos, muchos compis de trabajo, en una casa rural. En total éramos nueve. La primera idea que teníamos era no movernos de Madrid, elegir una casa en la sierra y tener cerca la montaña y la posibilidad de hacer excursiones si nos apetecía a sitios cercanos. Me encargué de contactar con la casa rural y fue cuando me di cuenta de lo solicitadas que están. Casi todas estaban alquiladas ya y hasta dos meses después no había posibilidad de encontrar fecha para alquilarla. Al final ampliamos el círculo de búsqueda y acabamos alquilando una en Ávila. La casa estaba bien: planta alta, planta baja y sótano. La decoración de la casa me encantó. Hay algunas cosas que habría cambiado. Hubiera preferido, por ejemplo, que en las habitaciones en las que había cama de matrimonio hubiera habido camas separadas ya que no íbamos en plan parejas. También eché en falta una barbacoa que da mucho juego a la hora de hacer la comida. El pueblo tenía zona de senderismo por montaña cero. Plana, plana era la zona. Lo positivo en este aspecto fue el castillo con el que contaba. Era un castillo que estaba medio apuntalado porque se estaba cayendo pero podíamos meternos por todas las salas, por todas las escaleras, por todos los sitios y así nos pasamos toda una tarde inspeccionando el castillo de arriba a abajo.
La convivencia muy bien y los juegos lo mejor. Yo me lo pasé genial. Reconozco que era la primera vez que hacía una escapada de este tipo y me gustaría volver porque me faltaron por hacer muchas cosas y el shock de la novedad me dejaba parada en muchas ocasiones. Pero será en la primavera cuando volvamos a hablar de casa rural.

Problemas laborales

Hoy vuelvo a tener dolor de cabeza. Estoy cansándome de mi situación laboral. Estoy trabajando para una consultora, subcontratada en otra empresa. El trabajo en esta empresa está muy bien pero como subcontratada que soy me dan tareas no tan interesantes como a los contratados y siento que mi implicación en cierto aspecto está limitada. Soy una persona inquieta y ambiciosa como yo y el estar en un puesto que limita mi implicación y el posible desarrollo de todo mi potencial me hace no sentirme agusto. Por otro lado la consultora para la que trabajo tampoco me tiene excesivamente contenta. Tiene muchos puntos positivos con respecto a otras consultoras pero hay cosas que se podrían mejorar.



Hoy la consultora nos ha vuelto a recordar la importancia de los documentos que tenemos que redactar semanalmente contando las actividades que realizamos. La idea es buena: recopilar información de los puestos de trabajo que estamos desarrollando. El problema viene cuando ese intercambio de información traspasa cierta barrera legal. Los de la consultora olvidan o quieren dejar a un lado el tema legal y se limitan a pedirnos, más bien exigirnos, la redacción de documentos en los que expliquemos al detalle nuestro trabajo. Yo no estoy en contra de redactar un informe siempre y cuando lo que redacte en ese informe no me va a llevar a tener problemas. Algunos de mis compañeros están redactando un informe, a vista de la consultora, apropiado. Miedo me da pensar en qué tipo de información les están pasando. En vista de que la situación se podía complicar, desde el primer día mis informes los filtran mis responsables en la empresa que me ha subcontratado. Soy de los pocos casos en los que los informes pasan un filtro. Si alguien está mandando algo que no debería puede ser que nadie se entere pero si alguien se entera se les podría caer el pelo. Yo quiero estar tranquila y me siento mejor sabiendo que mis responsables en esta empresa saben que pueden confiar en mi. Pero empiezo a sentir la presión por parte de la consultora. Pensándolo fríamente no sé qué podrían hacer en caso de que la situación se volviera tensa. Ellos me exigen, yo me niego a traspasar cierto límite. Sin embargo este juego no es tan fácil. No tengo pruebas de que me lo estén pidiendo pues todo es de palabra y en ningún sitio consta nada. Me han llegado a pedir cosas claramente ilegales pero sin testigos, en reuniones privadas. Ante eso yo tampoco tengo ninguna prueba. Y los de la consultora juegan al "yo no he dicho eso, yo lo que he dicho es que ..." Así que hay que moverse con pies de plomo. Todo esto no me resulta nada agradable. Me encantaría que todo esto no me afectara tanto como lo está haciendo.

martes, 16 de octubre de 2007

Retomando el blog...

Vuelvo a retomar esta aventura del blog. No es que lo tenga abandonado porque no tenga nada que escribir. La razón de mi ausencia ha sido que no tenía tiempo para escribir. Se me pasan los días haciendo cosas que tengo que hacer y pocas hago que sean lo que realmente quiero hacer. Y siempre me encuentro con la limitación del tiempo.

domingo, 9 de septiembre de 2007

Una chica de México D.F.

Anoche quedé con gente para ir a cenar y conocí a una chica de México D.F. Me pareció muy interesante todo lo que nos contó durante la cena. México D.F. es unas cuatro veces mayor que Madrid. Llevaba tiempo trabajando en su país, le ofrecieron un puesto aquí en Madrid, vino muy ilusionada y se ha encontrado con que las cosas son muy distintas a como eran en su entorno. Nos habló de la nostalgia que se siente en ocasiones, de lo que se echa de menos a la gente que más se quiere, de lo diferente que resulta ser a veces lo que uno se espera encontrar al llegar y lo que realmente se encuentra.
Le deseo mucha suerte en su estancia en Madrid.

Vuelta al "cole"

Es lunes 3 de septiembre. Son las 5:20 de la mañana y un ruído molesto me despierta. Es aún de noche. Qué es lo que suena? Parece que suena el móvil... Pero cómo va a sonar el móvil? Ah, vale. Es la alarma del móvil. Y por qué va a sonar a las 5:20 de la mañana? 5:20 de la mañana... Y la cosa es que la hora me suena familiar... Ah, sí. Hace un mes yo solía levantarme para ir a currar a esa hora. Je. Ya no. O sí. Leñe, si hoy vuelvo a empezar a ir a currar! Consigo salir de entre las sábanas que se me pegan más de lo que yo quisiera. Con esfuerzo comienzo a recordar el itinerario de los días laborables: ducha, desayuno, sandwich, bolso, puerta. Esa es la idea. Lo que pasa es que sufro en silencio lapsus de tiempo, experiencias relacionadas con la relatividad del tiempo. Abro el grifo de la ducha y son las 5:30. Meto el pie en la bañera y ya son las 5:35. Han pasado cinco minutos! Pero qué he hecho en esos cinco minutos? Me he vuelto a quedar dormida... Eso me lleva a tenerme que dar más prisa aún si quiero cumplir con el horario. Me siento a desayunar. Abro el yogur. Meto la cuchara y miro el reloj. Cuando saco la cuchara... ¡Han pasado dos minutos! Pero cómo me he podido quedar dormida otra vez! Lo que empieza siendo un desayuno tranquilo, acaba convirtiéndose en un desayuno más preparación de sandwich a la vez. Luego comienzan las carreras de puntillas de una habitación a otra de la casa: al baño, a por el bolso (eso que siempre dejo preparado por la noche y al que por la mañana siempre le faltan cosas), coger el sandwich, al armario a por la rebeca,... Al final, como si de un sprint se tratase, alcanzo la puerta de casa y pongo un pie fuera. Vaya. No hay luz en la escalera. Je. Me toca llamar al ascensor mientras espero con la puerta abierta, esperar a que el ascensor llegue a mi piso (a poder ser sin que se abra la puerta al llegar a mi piso y asome un perro y me dé un susto como me pasó un día porque bajaba una vecina a sacar el perro), aprovechar la luz del ascensor para cerrar la puerta y bajar. Como si de un pequeño ritual se tratara, suelo alzar la vista hacia el techo del ascensor y preguntarme cómo ese insecto cuyo cadáver se encuentra dentro del fluorescente pudo llegar a colarse allí. Salgo del portal, después de haber explorado todas las sombras del portal por si alguna se mueve. Esto tiene su explicación. La puerta de mi portal es muy hospitalaria y ha recogido durante su vida a muchas y muy variadas personas ajenas al bloque. Así que, por si acaso, miro desde lejos si alguna sombra delata la presencia de alguien en el portal. Salgo del bloque y como si de una escena de la película "El show de Truman" se tratase voy encontrándome a las mismas personas de todas las mañanas y curiosamente nos encontramos en los mismos puntos: La señora que pasea al perro y con quien coincido en la escalera, el sudamericano que va a trabajar y con quien coincido en los cubos de basura, el grupo de mujeres en la parada con el uniforme azul del trabajo, la chica que se baja del bus para ir a currar cerca del Carrefour, las dos mujeres mayores que van a andar a esa hora, el hombre mayor que sale a hacer footing... Siempre la misma escena. Cuando falta alguno siento ganas de preguntar por él. Llega el autocar a mi parada (algo que agradezco es que el sitio donde trabajo tenga autocar que me trae y me lleva del curro a mi casa y de mi casa al curro mientras echo una cabezadita); menos el conductor todos dormidos. Ya han terminado las vacaciones. A partir de ahora me espera esto mismo todos los días.

viernes, 31 de agosto de 2007

Ratatouille

Ayer estuve en el cine viendo la película Ratatouille, una producción de Pixar. Me encantó. La recomiendo. Me reí mucho y también me tocó la fibra en muchos momentos. Me sorprendió que hubiera gente que se saliera de la sala sin haber finalizado la película aunque ya se sabe que no a todo el mundo nos gusta lo mismo. Antes de la película proyectaron el cortometraje titulado "Lifted" también de Pixar. Buenísimo!

miércoles, 29 de agosto de 2007

Mi vagoneta va subiendo...

En el libro "Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus" John Gray dice que la autoestima de las mujeres sube y baja cíclicamente como una ola. Me dan miedo las generalizaciones pero en mi caso concreto lo que John Gray dice es cierto. Como si estuviera montada en la montaña rusa voy dándome cuenta de en qué punto de la ola estoy. La subida está muy bien. Cuando estoy en el punto más alto parece que me voy a comer el mundo. Lo malo es cuando empiezo a sentir la bajada. Y lo peor cuando llego al punto mínimo. "Todo en mi vida está mal, no sé qué está mal pero todo está mal" se convierte en mi único pensamiento. Es un fastidio ser testigo y a la vez víctima de la situación y no poder salir de la vagoneta y empujarla cuesta arriba para remontar. Lo que más me duele es que ese día o dos en los que estoy en el valle la gente que más aprecio me tenga cerca porque reconozco que estoy baja de ánimo y negativa a la vez que borde y seca. Vamos, que soy la compañía perfecta. En el fondo sé que la gente me da margen si conoce el punto de la ola en el que estoy aunque me encantaría estar siempre pletórica y ser siempre la mejor compañía.
En mi casa ya me conocen de sobra y no hacen falta muchas explicaciones para saber que tal como bajo, subo. Un mal día que tengo y que pasan por alto :)
También él hoy, aún sabiendo que iba a estar en el mínimo de mi ola, ha querido pasar la tarde conmigo. Ha hecho todo lo posible para que sonriera y lo ha conseguido :) aunque también ha sido inevitable que él sufriera lo negativo de mi estado anímico pasajero...

lunes, 27 de agosto de 2007

No se puede tener a todo el mundo contento

Hay una fábula de El infante Don Juan Manuel que me encanta.
Aquí pongo un resumen:

Erase una vez, en un lugar, un padre, un hijo y un burro. Iban de viaje. En los tiempos de esta historia, los viajes eran largos, pesados. Los caminos eran infinitos y estaban llenos de polvo y los coches... no se habían inventado todavía. Los hijos ayudaban a sus padres en su trabajo y los padres trabajaban de sol a sol.

-¡Qué calor! Pensaban los dos, el padre y el hijo, sin decir nada.

Aquella mañana era horrible. El sol había decidido salir antes de lo normal para acompañarlos en su viaje. El hijo estaba tan cansado que decidió subirse en el burro para descansar un poquito. Entonces pasaron por un pueblo.

-¡Eh, mirad esos dos!-gritaron unos vecinos-. ¡Vaya cara que tiene el niño! Su pobre padre que está ya viejo, va andando, y él, joven y fuerte, va tan contento montado en el burro.

-¡Es verdad no lo había pensado! Papá, súbete tú que yo puedo ir andando.

Y así siguieron su camino. Horas después pasaron por otro pueblo.

-¡Qué poca vergüenza!¡Vaya padre! Deja que su pobre hijo, tan pequeño vaya a pie, y él tan fresco, sentado. ¡Qué barbaridad, si no lo veo no lo creo!

-Tiene razón esta gente. Hijo mío, siéntate aquí a mi lado. No hay necesidad de que vayas andando.


Y eso hizo el hijo, se montó en el animal, al lado de su padre,y siguieron su camino.

-¡Dios mío!- interrumpieron unos hombres de otro pueblo por el que pasaron-, ¡Qué cara que tienen algunos!¡Pobre animal! Soportando el peso de dos personas, y seguro que no ha comido todavía...

- Llevan razón. Es mejor que nos bajemos y lo dejemos descansar un poco.

Y se bajaron y siguieron su camino junto a su pobre animalillo, pensando que realmente era eso lo que tenían que hacer. No habían salido todavía del mismo pueblo, cuando oyeron voces y grandes carcajadas:

- ¡Serán tontos! Tienen un burro y, con el calor que hace, van los dos andando y el animal tan tranquilo, de adorno, ja, ja, ja...

- ¿Has visto hijo mío? Cada persona que nos hemos ido encontrando en el camino nos ha dado un consejo sobre como debíamos hacer el camino. Y cada vez nos ha parecido que llevaban razón... y así era, en cierto modo. Pero la razón de uno la criticaba el siguiente y la de éste era de nuevo criticada por otro. Y así pasa siempre en esta vida... Por eso, hijo mío, hemos de aprender una cosa de esta jornada: has de hacer siempre aquello que TÚ consideres correcto y no dejarte llevar por lo que los demás te digan, pues solamente tú eres responsable de tus actos y solo debes responder de ellos ante tu conciencia.


Creo que está todo dicho...

Finde variado

El fin de semana ha sido variado. El viernes estuvimos con Gorpik y más amigos viendo: "Ford Fairlane: el detective rocanrolero". Me reí mucho viendo esta peli.
El sábado fue plan de "sólo chicas". Nos juntamos siete chicas, nos fuimos de cena y luego a bailar a Huertas. Estuvimos en el Villa Rosa. Es un sitio bastante amplio y con música variada. Huertas no es una zona que me guste mucho para salir de marcha. Los sitios son pequeños y se carga mucho el ambiente, además de que en ocasiones la música se convierte en sesiones interminables de reaggeton, estilo musical que no aprecio demasiado. Llegamos cuando aún estaba vacío pero aprovechamos para coger buen sitio. No quisimos probar a entrar en otro sitio por si acaso empezaban a cobrar por entrar más tarde (a la hora a la que llegamos entramos gratis), como suele ser habitual. La verdad es que fuimos en plan gorronas totales porque además de entrar cuando no cobraban entrada estuvimos pidiendo en barra vasos de agua con hielo a troche y moche que nos íbamos pasando entre las siete para calmar la sed de tanto baile.
Y el domingo muy tranquilo. Salí a darme una vuelta por el barrio y poco más.

Ya estoy preparando exámenes y se va notando. Esta semana es la última que tengo para pisar el acelerador. Empecé a estudiar Psicología por la UNED porque me parecía muy interesante. La cuestión es que he empezado a vaguear este año. Como la estoy estudiando porque me gusta y no porque necesite el título no siento mucho cargo de conciencia si no me apetece estudiar. Además me apetece enterarme bien de lo que estudio y no aprobar sin saber qué he estado estudiando.

viernes, 24 de agosto de 2007

Teatro en la mente

Paul Watzlawick, en el libro "El arte de amargarse la vida", cuenta la historia del martillo.

Un hombre quiere colgar un cuadro. Tiene un clavo pero le falta el martillo. El vecino tiene uno, de modo que decide pedirle al vecino que le preste el martillo. Pero le asalta la duda:

- ¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó como distraído. Quizá tenía prisa. Pero quizá la prisa no era más que un pretexto y el hombre albergaba algo contra mí. ¿Qué puede ser? Yo no he hecho nada. Algo se le habrá metido en la cabeza. Si alguien me pidiese prestada cualquier herrameinta yo se la dejaría enseguida. ¿Por qué no ha de hacerlo él también? ¿Cómo puede uno negarse a hacer un favor tan sencillo a otro? Tipos como éste le amargan a uno la vida. Y seguro que se piensa que dependo de él. Y todo porque tiene un martillo. Desde luego, es el colmo.

De modo que el hombre sale precipitadamente hacia la casa del vecino. Toca el timbre. Se abre la puerta, y antes de que el vecino tenga tiempo de decir "buenos días" el hombre le grita furioso:

-¿Sabe lo que le digo? ¡Qué puede usted quedarse con su martillo, sinvergüenza!

Recuerdo muy amenudo esta historia porque me sorprende la cantidad de veces que en la mente se nos presentan determinadas situaciones que, lejos de ser un reflejo de la realidad, nos influyen en nuestros comportamientos sin tener razón para ello. A veces en la mente se nos presenta, a modo de obra de teatro representada en un escenario, la realidad distorsionada.
La mente ata cabos sueltos, nos muestra toda una sucesión de razones, hechos, pruebas, contestaciones a interrogantes... Todo cuadra. Todo está perfectamente hilado. Sin embargo el choque con la realidad nos hace darnos cuenta de que la base de la historia hace aguas por todos sitios. La realidad sigue sus propias reglas.

Por ejemplo, este verano fuimos a una tienda con la intención de que me cambiaran un artículo que compramos en casa pero que al desembalarlo descubrimos que tenía un golpe. Al llegar a la tienda no fuimos atendidos en el momento porque la dependienta estaba atendiendo a otro cliente y el dependiente estaba ocupado en la oficina. En ese momento me asaltó a la mente la posibilidad de poderme crear toda una película sobre la situación:

Los dos dependientes sabían que el artículo estaba en mal estado, nos lo habían vendido adrede. Como lo sabían no nos querían atender y nos darían largas. Cuando no les quedara más remedio se dirigirían a nosotros pero nos echarían la culpa de los desperfectos del producto y no se harían responsables de nada...

Aunque era consciente de que toda esta historia estaba siendo inventada por mi mente no se puede evitar el sentir el escalofrío de pensar que esa es la realidad, lo que la mente nos dice.

Al final los dependientes se hicieron cargo de todo, asumiendo la responsabilidad.

En un principio lo tomé como un "a ver qué historia me podría estar presentando la mente" pero al final hasta me costaba rebatir lo que me estaba mostrando! Hay que ver... Qué puñetera es...

De nuevo por aquí

Después de un descanso vuelvo a retomar este blog. He estado de vacaciones en mi pueblo que me ayuda mucho a desconectar de todo. No es sólo que esté lejos; también influye que la vida allí es completamente distinta a la que se lleva en la gran ciudad.

Para empezar los horarios son completamente distintos. En un par de ocasiones quise visitar alguna de las exposiciones que se habían abierto en este mes y me encontré con la sorpresa de que el horario de visitas era de 22:00 a 00:00. Yo estoy acostumbrada a que más allá de las 21:00 no haya vida cultural en forma de exposiciones...

El ritmo de vida es completamente distinto. Es algo que no deja de chocarme en cuanto salgo de la gran ciudad. Aquí todo el mundo va corriendo de un lugar a otro. Todo son prisas. Todo el mundo se empuja en un afán por ganar tiempo. La sana actividad del paseo queda restringida a gente extraña que ociosa vaga por la calle. He descubierto que lejos de aquí se pasea. Se pasea por las calles importantes de las ciudades. Las avenidas comerciales no son caudales de gente que sigue un determinado ritmo, siempre acelerado. Hay ciudades en las que se puede pasear por las calles importantes de la ciudad. Pasear, andar despacio, sin prisa, disfrutando de cada paso y de cada cosa que permite apreciar el ritmo lento, sin miedo a ser pisado o empujado. En mi pueblo la gente pasea por las calles. No hay prisas. No hay horarios. Tanto es así que un viernes esperábamos la visita del fontanero, el carpintero y el electricista y uno se presentó el sábado, otro el lunes y otro se dignó venir por casa el miércoles. Y es que allí un " a eso de las cinco de la tarde me paso por tu casa" se puede convertir en un "dentro de dos días y quizás por la mañana vaya a tu casa". Pero, quién tiene prisa? Para qué? Bueno, sí. Tenemos prisa los que venimos directos del ritmo acelerado.

No existen las distancias enormes. Se puede ir andando, despacio, de un punto a otro del pueblo. Todo un cambio con respecto a la gran ciudad, donde en muchas ocasiones para ir de un lugar a otro es necesario usar medios de transporte. No ya porque nos hayamos acostumbrado a ir sentados sino por la magnitud de las distancias.

No existe el anonimato. Me encanta salir de casa y sumergirme en la masa de gente. En mi pueblo todo el mundo me reconoce y si no lo hacen el primer día, de vista ya me han fichado para el siguiente. A esto no me acostumbro. Prefiero el anonimato de la gran ciudad.

domingo, 5 de agosto de 2007

Pues no, yo ahora no tengo...

Hoy en misa el cura estaba empeñado en que todos teníamos problemas. ¡Pues no, buen hombre, no! Yo ahora no los tengo. Por más que rebusco en mi interior no encuentro ninguno. Los he tenido, como todos, y como sé lo que es tener problemas sé que ahora no los tengo.
Esa visión tan negativa de la vida como mar de lágrimas, llena de problemas, no lleva más que a sumirse en una profunda tristeza. No sé qué sentido puede tener pensar que se ha nacido para pasarlo mal. Yo pienso que la vida es alegría y buenos momentos, que de vez en cuando se ve salpicada por problemas pero siempre se puede encontrar una excusa para volver a sonreir. Es desde la sonrisa y el optimismo desde donde se puede actuar y es la mejor manera de contagiar al mundo todo eso que parece que en momentos le falta.

Tatuajes

Diseños de tatuajes que más me han gustado:











Un sábado de lo más tranquilo

Hoy he aprovechado para organizar mi cuarto, que ya era hora... Solía decir que tenía un desorden ordenado porque encontraba todo lo que buscaba. Ahora tengo un desorden desordenado: encuentro cosas que ni siquiera sabía que tenía.
Después he estado practicando con los tatuajes. Compré henna para tatuajes, me he hecho un aplicador, he preparado la pasta para el tatuaje, he buscado unos diseños de tatuajes que me gustaran, me he hecho una plantilla y he aplicado la henna pero el resultado ha sido penoso. Aún tendré que practicar más. He vuelto al método casero del rotulador de punta fina y el talco. La verdad es que me da mucho mejor resultado: puedo usar colores en los tatuajes, puedo perfilar agusto, es muy rápido y mucho más limpio que la henna de la que aún llevo las yemas de los dedos teñidas de un cierto color anaranjado. El problema es que me duran escasamente dos días lo cual es una ventaja si lo que se quiere es un tatuaje para el fin de semana exclusivamente. Como me resulta muy fácil hacerlo de esta manera, cuando me pongo a hacerme tatuajes me suelo emocionar y se me suele ir la mano. Hoy me he hecho tres y tenía otro preparado... Claro que mañana tendré que retocarlos porque ya habrán perdido un poco de color.
También he estado viendo la peli "The third man" (ver la sección El baúl). Me he puesto de pipas hasta arriba. Me encantan las pipas con sal y más aún si tengo delante una peli o estoy leyendo. Y como hoy he considerado que era un día muy especial porque ya estoy más tranquila y me está abandonando el estrés laboral, me he tomado una botella de pepsi-cola enterita. No suelo tomar nada con gas o alcohol. Mi bebida favorita es el trina de limón y, en caso de que no haya, zumo de piña. Los refrescos de cola los tomo en lo que yo llamo "una ocasión especial". Teniendo en cuenta que es lo que uso para limpiar los rodamientos de las ruedas de mis patines, en lugar de usar petróleo, considero que es lo suficientemente fuerte como para ser tomada sólo en "ocasiones especiales".
No soy muy aficionada al cine. Lo que pasa es que me estoy poniendo en serio con el inglés. Para mi es un rollo estudiar idiomas. Carezco de memoria. Si consigo por razonamientos entender lo que estudio no lo olvido. Sin embargo soy incapaz de guardar en mi memoria palabras unidas a una traducción. Así que he intentado de todo para estudiar inglés. Incluso como me aburría soberanamente empecé un curso por internet de aléman para ingleses. Al final lo que más me ha enganchado ha sido ponerme a ver películas en V.O. sin subtítulos. De vez en cuando entiendo alguna frase, por las situaciones que aparecen en la peli me imagino el resto y según el tono de los actores también deduzco información. Total que al final la historia es un sucedáneo de lo que realmente pasa pero me alegro un montón cuando entiendo alguna frase completa.
Y no he hecho mucho más. Ah, bueno sí! Le he echado de menos pero eso es algo que hago bastante amenudo.
Hoy ha sido un día bastante casero. Es curioso porque es de esos días en los que podía haber tenido actividad sin parar pero me apetecía más estar en casa. Por la mañana podía haber ido al parque de atracciones con unos amigos y por la noche tenía plan para ir de terracitas pero necesitaba tanto estar tranquila y haciendo cosas por mi cuenta que no echo de menos para nada no haber tenido un día movido. Al contrario, ha sido un día de lo más tranquilo pero a la vez de los mejores.

sábado, 4 de agosto de 2007

Relativizar


Esta es una foto de la Vía Láctea.
Ese puntito rojo que está señalado es el Sistema Solar y un puntito en ese puntito es el planeta Tierra. Y otro puntito en ese puntito dentro del puntito rojo soy yo.
Frente a esta foto, la palabra "importante" aplicada en cualquier ámbito deja de tener sentido.

Viernes en la reunión de Mensa

Ayer viernes fui a la reunión de Mensa en Madrid. Nos juntamos bastantes. Hacía bastante tiempo que no veía a alguna de las personas que estaban allí. Me alegró volverles a ver. Como siempre, la reunión muy amena. Fue un acierto entrar en Mensa. Había oído hablar de ellos pero no me había interesado por sus actividades. Gorpik fue el que me animó a intentar entrar. Yo pensaba que no tendría posibilidades de pasar el test aunque reconozco que la filosofía del grupo me gustó desde el primer momento. Gorpik me invitaba a ir a las reuniones y me comentaba las actividades que se desarrollaban en Mensa. En aquel momento me apetecía conocer gente nueva pero me daba miedo enfrentarme a un test de C.I. Me considero inteligente pero en ese momento no estaba muy segura de que mi inteligencia alcanzara el margen necesario para formar parte de la asociación. Tuve que vencer el miedo que me producía el pensar que quizá no pasara el test. Rechacé incluso la posibilidad de hacer el test preliminar a través de la web: haría un solo test y sin pensarlo mucho. Me costó meses el presentarme a la prueba. Y al final recibí la grata noticia de que había pasado el test y que si quería podía formar parte de la asociación. Y me alegro de haberlo hecho. En las reuniones conozco a gente muy variada y muy interesante. Me encanta ir a escuchar. Tengo la sensación de que todos saben muchísimo más que yo y me gusta hablar con ellos para que me cuenten lo que saben. Y no sólo se habla de conocimientos. También de inquietudes personales. Lo bueno de las reuniones es que se crean lazos entre nosotros al sentir que tenemos algo en común de forma que es muy fácil desde el primer momento abrirse. El año pasado era más asidua de las reuniones. Este año voy más de vez en cuando. Y es que ha habido muchos momentos durante el año en los que me ha apetecido más quedarme en casa que salir, me apetecía más estar sola que rodeada de gente. Ahora me apetece más lo contrario: me apetece conocer gente, estar con la gente que conozco, con mis amistades.

jueves, 2 de agosto de 2007

Segundo día de vacaciones

Me he levantado a eso de las once. Tenía pensado ir a la pisci pero lo he dejado para otro día por lo tarde que he despertado. He aprovechado para felicitar por mail a P., un compi del trabajo. He buscado en internet algún dibujo que no fuera muy de niña para felicitarle por su cumpleaños y al final he encontrado uno que parecía que me cuadraba más con él: uno soplando las velas de la tarta con las brisas despedidas por su trasero. Si hubiera sido para mi yo hubiera preferido una felicitación de ositos con globitos o muñequitos graciosos con frases dulces pero a la hora de felicitar a un chico ese tipo de dibujos me parecen un poco gays.
Echo de menos a mis compis del curro. Al poco me han contestado todos ellos y me he alegrado un montón de volverles a sentir cerca. Son lo mejor de ir a trabajar. Me meto mucho con ellos y ellos también me dan mucha caña pero les adoro.
Por la tarde he estado con Gorpik. Hemos estado hablando de todo un poco. Un rato muy agradable con un buen amigo.
Luego he vuelto a casa con pipas y palitos salados con la intención de sentarme en el sofá y ver una peli. Soy muy activa, me encanta tener mil planes y cuanto más variados mejor pero hay veces que lo que más deseo es tener un ratito para estar sola, por ejemplo comiendo algo salado y viendo alguna peli. He elegido "It's a wonderful life" (ver en la sección "El baúl"). Me gusta mucho el cine en blanco y negro y soy bastante de momentos de pañuelillos de papel. Es raro que con alguna peli sentimental no se me escape alguna lagrimilla. Y así he pasado el resto de la tarde.

Una noche larga

Esta noche estaba muy cansada y tenía ganas de dormir pero fue apagar la luz y cerrar los ojos y saltar la imagen del individuo escondido en la escalera. Entre eso y que hacía bastante calor he aprovechado la noche para leer un poco y escribir en mi diario. Después estuve viendo el cortometraje de "El columpio" del que tanto me habla él (ver el link en la sección "El baúl").

Como todo el mundo, yo en muchas ocasiones he vivido experiencias similares. Quizás sea porque muchas veces me he arrepentido de no decir lo que pienso y siento, ahora procuro decirlo siempre que puedo. En muchas ocasiones he visto pasar el tren y he sentido un escalofrío cuando me he dado cuenta de lo que podía haber sido y no fue. En ocasiones por no ser capaz de expresarme. En otras por no saber comprender lo que me estaban comunicando. Sin embargo pienso que todas esas historias que nunca fueron porque el tren pasó estaban condenadas a pasar de largo sin más influencia en mi vida que el despertar la necesidad de expresarme y saber escuchar. Recuerdo que en esa etapa de mi vida, cuando tantos trenes pasaron de largo, tenía asumida la idea de que no había que expresar los sentimientos. Era como avergonzarse de sentir y de que me pudieran notar que tenía sentimientos. Con el tiempo he aprendido que eso es un error. Los sentimientos son necesarios y es necesario expresarlos. Los sentimientos sólo tienen la vida que se les da cuando se expresan. Si no se expresan de ninguna manera no existen aunque en nuestro interior nos quemen. Así que ahora intento dar vida a todos los que puedo, no dejando escapar ningún momento propicio a ello.

Le echo de menos

Le echo mucho de menos. Hoy me ha llamado y me ha hecho mucha ilusión. Me ha encantado volver a oír su voz. Ya tengo ganas de volverle a ver.

miércoles, 1 de agosto de 2007

Mi primer día de vacaciones

Qué sensación tan grata el no tener que oír el despertador a las 5:15 de la mañana un día entre semana. Me ha costado dormirme porque ya va haciendo bastante calor y mis noches consisten en dar vueltas por la cama buscando un sitio fresquito que nunca encuentro. Al final el sueño me ha vencido y me he despertado a las 10:00 de la mañana. He aprovechado la mañana para hacer cosas que tenía pendientes y por la tarde me he ido a echar unas partidas a casa de Rapunzell e Imperator. Allí he estado con Gorpik, Moriarty y su novia, Imperator, Rapunzell y dos amigos de Rapunzell. Nos hemos juntado bastantes. Primero hemos jugado a Carcassonne. Es un juego muy divertido y dinámico. Luego hemos jugado a Chez Geek. A esas alturas ya me estaba quedando medio dormida y me ha costado enterarme del juego, además de que todo estaba en inglés y no estaba yo muy despejada como para enterarme. Y es que estoy notando que el parón del ritmo que llevaba me está haciendo que me sienta excesivamente cansada, además de que me encuentro un poco más nerviosa de lo normal. Basta que rompas con el ritmo para que el cuerpo se desahogue demandando más descanso y liberando la tensión. He hecho bien en cogerme un mes entero de vacaciones. Necesito descansar y desconectar.
Después he vuelto a mi casa y me he llevado un buen susto. Había un señor, al que nunca había visto, merodeando por el portal. Me he ido acercando despacio para seguir sus pasos con la mirada y he visto que se sentaba en un banco que hay justo enfrente de mi portal. Me he acercado a abrir la puerta mirándole de reojo y en ese momento he visto que se levantaba del banco y venía directamente hacia mi. Me he dado la vuelta y he salido pitando de allí mientras le oía preguntarme si vivía en ese bloque, que no me asustara, que sólo estaba allí por unos vecinos. Yo me he largado. A las diez y media de la noche no me fío de nadie, por muy buena intención que me digan que llevan. Me he dado una vuelta de un cuarto de hora y he vuelto por el mismo camino, que es desde donde mejor se ve el portal. No le he visto por los alrededores así que he entrado en el portal intentando ver si había alguna sombra extraña. Lo primero que he hecho ha sido mirar en los buzones a ver si constaban los nombres de los vecinos que me decía que estaba esperando. He visto que correspondían a una familia que vivía en el segundo. Lo extraño es que me ha dicho el nombre de la mujer, no el de su padre que me hubiera cuadrado más. Me he subido en el ascensor pero la puerta interior ha hecho un movimiento extraño y he decidido subir por las escaleras por temor a que se quedara parado entre pisos, como ha pasado en alguna ocasión. Mientras subía las escaleras y pasando el primer piso, he empezado a oír movimientos leves que no eran los míos. Al llegar al segundo iba tan mosca que decidí llamar al ascensor de nuevo. En ese momento me he girado, me he asomado a la escalera desde lejos mirando hacia arriba y le he visto escondido en mitad de la escalera. He salido corriendo escalera abajo mientras le oía decir tras de mi que no me asustara. Pensé si era mejor gritar o no; los vecinos me habrían oído pero no le sentía muy cerca así que estaba segura de que alcanzaría la puerta del portal antes de que él llegara a mi altura. Ambos salimos del bloque, yo me dirigí a la parte de la acera más iluminada desde donde se divisa la terraza del bar plagada de gente de enfrente de mi casa y toda la calle principal. Desde allí y mientras el señor en cuestión me seguía insistiendo que entrara en el portal que no me iba a hacer nada, he llamado a mi padre para que bajara a por mi. Al asomar mi padre por el portal, el hombre se nos ha acercado de nuevo. Mi padre y yo nos hemos subido en el ascensor y nos hemos metido en casa. Ya en casa le he contado a mis padres lo que había pasado y mi padre me ha dicho que esa familia estaba de vacaciones. Después, desde la ventana y pasado un buen rato, mi madre le ha visto alejarse del bloque.